
Brasil está avanzando rápidamente en la energía eólica marina, con 103 proyectos propuestos que suman una capacidad de 244,6 GW, superando la generación eléctrica actual del país. Sin embargo, este crecimiento ha generado preocupaciones entre las comunidades pesqueras tradicionales, que temen la pérdida de acceso a zonas de pesca y cambios en los ecosistemas marinos.
El gobierno brasileño ha identificado la energía eólica marina como clave para su estrategia de hidrógeno verde, ya que la electricidad generada podría alimentar electrolizadores para producir hidrógeno sin emisiones. Empresas internacionales han mostrado interés en invertir en esta infraestructura, con proyectos que buscan exportar hidrógeno a Europa y Asia.
A pesar del entusiasmo, existen desafíos regulatorios y ambientales. La falta de un marco legal claro para la energía eólica marina en Brasil ha retrasado la aprobación de algunos proyectos. Al respecto, grupos ambientalistas han expresado preocupaciones sobre los posibles impactos de la energía eólica marina en la biodiversidad de los océanos brasileños. Un estudio reciente ha identificado una preocupante superposición entre áreas ideales para parques eólicos offshore y zonas cruciales de alimentación para aves marinas y mamíferos. Esto podría afectar especies que dependen de estos ecosistemas para su supervivencia.
Además, expertos han señalado que la instalación de turbinas eólicas en el mar puede generar ruido submarino, lo que podría alterar los patrones de comunicación y migración de diversas especies marinas. También se han identificado riesgos de colisión con estructuras para aves marinas y cambios en los hábitats debido a la modificación de las corrientes oceánicas.
Para mitigar estos efectos, algunos investigadores han propuesto el desarrollo de mapas de riesgo ambiental antes de la planificación de parques eólicos offshore. Estos mapas ayudarían a identificar zonas de alta biodiversidad y evitar la construcción en áreas críticas para la fauna marina.
Por: Redacción

