
El pasado 15 de julio entró oficialmente en funcionamiento la planta de metanol verde de Shanghai Electric en Taonan, provincia de Jilin, noreste de China. Con una capacidad inicial de 50.000 toneladas anuales, se trata del primer complejo del país en producir este combustible a gran escala mediante gasificación de biomasa bajo oxígeno puro, combinada con síntesis de metanol a partir de CO₂ enriquecido. La instalación cuenta con certificación ISCC-EU y emisiones por debajo de 32,9 gramos de CO₂ por megajulio generado, según datos publicados en Shanghai Observer.
El metanol generado será transportado al Puerto de Shanghái mediante una logística combinada terrestre y marítima, para abastecer a los 12 buques duales que CMA CGM incorporará como parte de su estrategia de transición energética hacia 2050. La iniciativa se enmarca en el acuerdo firmado entre la naviera francesa y Shanghai Electric en marzo, y busca posicionar a Shanghái como hub regional de abastecimiento de metanol ecológico.
Durante la ceremonia de inauguración, Shanghai Electric destacó que el proyecto fue ejecutado en 16 meses desde su aprobación y que todos los equipos clave fueron desarrollados localmente, incluyendo el algoritmo de control que estabiliza la producción y reduce costos frente a métodos electroquímicos. La planta forma parte del llamado “Plan de Shanghái para el carbono verde” y proyecta alcanzar las 250.000 toneladas anuales en una segunda etapa hacia 2027.
Según CMA CGM, el metanol verde es una pieza central en su hoja de ruta hacia las cero emisiones netas, y su disponibilidad sigue siendo limitada a nivel mundial. La demanda proyectada para 2030 supera los 10 millones de toneladas, mientras que la producción actual apenas alcanza las 500.000 toneladas anuales, de las cuales unas 300.000 se generan en China.
La puesta en marcha de Taonan no solo refuerza el vínculo Asia-Europa en materia energética, sino que también plantea interrogantes sobre la replicabilidad territorial del modelo chino. En ese sentido, el caso CMA CGM podría anticipar futuros desarrollos en corredores logísticos sudamericanos, donde la transición energética aún enfrenta desafíos estructurales y de escala.
Por: Redacción

