
El Puerto de Santos atraviesa una semana marcada por saturación operativa, desvíos logísticos y revisión institucional. Las terminales de contenedores operan al 95 % de su capacidad, según reportes de Portos e Navios, lo que genera demoras superiores a las 20 horas en el atraque y obliga a navieras como Maersk y MSC a redireccionar carga hacia Río de Janeiro e Itaguaí. La Autoridade Portuária de Santos (APS) reconoció restricciones temporales en la ventana de atraque, atribuidas a acumulación de carga y mantenimiento en el canal de acceso.
La congestión no solo afecta el flujo de contenedores: Valor Econômico informó una caída del 8 % en embarques de soja y maíz durante la primera semana de septiembre. La falta de sincronización entre el sistema ferroviario y las terminales portuarias genera sobrecostos y presión sobre el corredor logístico Centro-Sudeste, clave para la exportación agroindustrial brasileña.
Dragado y revisión institucional
En respuesta a la situación, la APS publicó el pliego técnico para el dragado de mantenimiento 2025–2026, con obras previstas para noviembre. El objetivo es sostener la profundidad operativa de 15 metros y evitar nuevas restricciones en el canal principal. Paralelamente, el Ministério de Portos e Aeroportos anunció una auditoría técnica sobre la eficiencia operativa del puerto, como parte del plan nacional de modernización portuaria. También se evalúa reactivar el proyecto STS10 bajo un nuevo modelo de concesión, tras el retiro del operador anterior.
En el primer semestre de 2025, la APS registró ingresos brutos por R$ 1.040 millones (USD 191 millones), superando por primera vez la marca de mil millones de reales en ese período. Este resultado fue impulsado por la incorporación del Puerto de Itajaí bajo su gestión y por el crecimiento sostenido en operaciones logísticas. El Ebitda ajustado alcanzó los USD 99,96 millones, con un margen del 59 %, lo que refleja una expansión operativa pese a los desafíos coyunturales.
Por: Redacción

