
Buenos Aires. En los primeros días del mes en curso, el Gobierno nacional relanzó la agenda fluvial con anuncios sobre la Hidrovía Paraná–Paraguay. El presidente Javier Milei y el gobernador Rogelio Frigerio confirmaron en Paraná la incorporación de los brazos Paraná Bravo y Paraná Guazú a la futura traza, con dragado ampliado y habilitación de puertos privados.
- Se dragarán a 34 pies de profundidad
- Se habilitará la construcción de terminales privadas
- La obra será ejecutada por operadores privados en el marco de la próxima licitación
«Ahora podrán aumentar su actividad comercial, reducir los costos logísticos para el agro y aumentar la productividad del sector de la región», afirmó Milei.
Una licitación bajo auditoría internacional

El proceso licitatorio será gestionado por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) y auditado por la UNCTAD, organismo de Naciones Unidas. La medida busca recuperar trazabilidad institucional tras la caída del pliego anterior, pero el debate técnico se intensificó.
Distintos especialistas advierten que la entrega simultánea de la hidrovía, el puerto de Buenos Aires y la vía ferroviaria podría generar un desequilibrio político y logístico. También se señala la falta de coordinación binacional, con dificultades operativas en la toma de decisiones compartidas.
Costos ocultos y plazos sin justificación
Referentes técnicos cuestionan la estructura del pliego y los servicios adicionales incluidos en la tarifa base del peaje:
- Estaciones OSRO con personal permanente
- Extracción de cascos hundidos
- Desarrollo de sistemas ya existentes
«Se incluyen desarrollos innecesarios como si fueran innovaciones. Todo eso ya existe, pero se presenta como costo nuevo», advierten. También se critica el plazo de concesión, que podría extenderse hasta 60 años, sin respaldo técnico ni financiero.
¿Una mirada sistémica o un corredor aislado?
Desde el ámbito académico y fundacional, se propone avanzar en una Ley Nacional de Logística que articule modos de transporte, zonas de actividad logística y planificación territorial. «La hidrovía no puede gestionarse como un corredor aislado. Necesitamos una mirada sistémica, multimodal y sostenible.»
Un nodo estratégico en tensión
La hidrovía transporta más del 80% de las exportaciones argentinas. Su trazado, gobernanza y fiscalidad impactan directamente en la competitividad regional, la infraestructura portuaria y la integración con Paraguay, Bolivia y Brasil.
La próxima audiencia pública, prevista para octubre, será clave para definir el rumbo de la obra fluvial más estratégica del país. El equilibrio entre eficiencia operativa, soberanía logística y trazabilidad institucional está en juego.
Por: Redacción

