
Glencore, con sede en Baar, Suiza, confirmó la reactivación de la mina Bajo de la Alumbrera en Catamarca, cerrada desde 2018. La compañía prevé reiniciar operaciones hacia fines de 2026 y alcanzar producción efectiva en el primer semestre de 2028. La decisión se apoya en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece previsibilidad fiscal y seguridad jurídica, y en el contexto internacional de precios altos de cobre y oro.
La mina Bajo de la Alumbrera fue durante dos décadas el principal proyecto cuprífero de Argentina. Inaugurada en 1997, produjo concentrados de cobre y oro hasta su cierre en 2018, cuando los costos y la caída de reservas la hicieron inviable. Su clausura dejó al país fuera del mapa global del cobre, justo cuando la demanda internacional comenzaba a crecer por la electrificación y la transición energética.
La reactivación anunciada por Glencore marca un giro estratégico: Argentina vuelve a apostar por un metal crítico para la producción de baterías, vehículos eléctricos y redes de transmisión.
Evaluación internacional
Fuentes como Reuters y Mining.com destacan que Alumbrera será clave para que Glencore alcance su objetivo de producir 1.600 millones de toneladas de cobre anuales hacia 2035. La compañía busca consolidar su liderazgo global en un mercado donde el cobre es considerado “el metal de la transición energética”.
La decisión también refleja confianza en el marco regulatorio argentino. El RIGI, aprobado en 2025, garantiza estabilidad fiscal por 30 años y beneficios para grandes proyectos extractivos. Para Glencore, este esquema fue determinante en la reactivación.
El mineral volverá a salir por el corredor NOA–Santa Fe, utilizando el Puerto General San Martín, donde Glencore posee muelle propio. Este esquema logístico, que combina transporte ferroviario y portuario, será central para la competitividad del proyecto.
La reactivación de Alumbrera también podría dinamizar inversiones en infraestructura ferroviaria en el NOA, reforzando la integración con la hidrovía Paraná-Paraguay.
Políticas y fracasos previos
La historia minera argentina está marcada por ciclos de entusiasmo y retroceso. Tras el cierre de Alumbrera en 2018, el país perdió competitividad frente a Chile y Perú, líderes regionales en cobre. Los intentos de atraer inversión se vieron limitados por la falta de estabilidad macroeconómica y por marcos regulatorios cambiantes.
La reactivación actual busca corregir esos fracasos: ofrecer previsibilidad, atraer capital extranjero y reposicionar al país en un mercado estratégico. Sin embargo, el desafío será sostener las condiciones políticas y fiscales a largo plazo.
Con Alumbrera, Argentina se suma nuevamente a la liga del cobre junto a proyectos como MARA (Catamarca) y El Pachón (San Juan). La combinación de reservas y demanda internacional abre una ventana de oportunidad para que el país se convierta en proveedor relevante en la transición energética.
El impacto no será solo económico: también plantea desafíos ambientales y sociales. La minería de cobre requiere gestión responsable de agua, relaves y comunidades locales. Glencore deberá demostrar que puede operar bajo estándares internacionales de sostenibilidad.
La reactivación de Alumbrera por parte de Glencore es más que un anuncio minero: es el regreso de Argentina al mapa global del cobre. Tras años de ausencia, el país se reincorpora a un mercado estratégico, impulsado por la transición energética y por un nuevo marco fiscal. El éxito dependerá de la capacidad de sostener políticas estables, garantizar logística eficiente y cumplir con estándares ambientales.

Director en Confluencia Portuaria

