
El East African Crude Oil Pipeline (EACOP), que conectará los campos petroleros de Hoima, en Uganda, con el puerto de Tanga, en Tanzania, ya superó el 64% de avance físico y se posiciona como una de las infraestructuras energéticas más ambiciosas del continente. Con 1.443 kilómetros de extensión, se trata del oleoducto calefaccionado más largo del mundo, una condición técnica indispensable para transportar el crudo ceroso del Lago Alberto, que requiere mantenerse a unos 50 °C para fluir de manera estable.
El proyecto, liderado por TotalEnergies en asociación con la Uganda National Oil Company (UNOC), la Tanzania Petroleum Development Corporation (TPDC) y la china CNOOC, no solo representa un salto estratégico para la capacidad exportadora de Uganda, sino también un desafío de ingeniería que obligó a diseñar soluciones inéditas para un entorno geográfico, climático y social extremadamente diverso.

“Es una obra sin precedentes en la región, tanto por su escala como por las condiciones técnicas que exige”, afirmó recientemente Philippe Groueix, director de TotalEnergies en Uganda. “Hemos debido adaptar tecnologías de calefacción continua a un trazado que atraviesa zonas tropicales, humedales, áreas sísmicas y regiones de alta pluviosidad”.
Una infraestructura diseñada para superar obstáculos
El trazado del proyecto atraviesa 296 kilómetros en Uganda y 1.147 kilómetros en Tanzania, cruzando sabanas, zonas pantanosas, ríos de caudal variable y territorios con suelos inestables. La ingeniería del proyecto debió contemplar desde pilotes especiales para áreas inundables hasta microtúneles para proteger cursos de agua sensibles. En varios tramos, la obra requirió estabilización de suelos mediante técnicas de compactación profunda y el uso de geotextiles de alta resistencia.
Uno de los desafíos más complejos fue la instalación del sistema de calefacción continua. A diferencia de los oleoductos convencionales, el oleoducto integra una red eléctrica dedicada, estaciones de bombeo con control térmico y un sistema de aislamiento que permite mantener la temperatura del crudo a lo largo de todo el recorrido. “Nunca se había implementado un sistema de calefacción de esta longitud en un clima tropical”, explicó John Bosco Habumugisha, director adjunto de UNOC. “El diseño requirió simulaciones térmicas avanzadas y una coordinación constante entre equipos de Uganda, Tanzania y Europa”.
La logística también representó un desafío monumental. El transporte de tuberías, maquinaria pesada y equipos de calefacción hacia zonas remotas obligó a construir caminos temporales, reforzar puentes y coordinar convoyes de gran porte. En paralelo, los equipos de ingeniería debieron trabajar con comunidades locales para garantizar servidumbres de paso, reubicaciones y medidas de compensación.
Impacto regional y una nueva plataforma energética
Aunque el oleoducto aún no está operativo, su avance ya transformó la infraestructura de Uganda y Tanzania. Nuevas carreteras, redes eléctricas, centros logísticos y campamentos industriales quedaron instalados en regiones que históricamente carecían de conectividad. Según datos oficiales, Tanzania ya recaudó más de 50.000 millones de chelines en impuestos y tasas vinculadas al proyecto, mientras que Uganda consolidó una cadena de proveedores locales que participan en soldadura, transporte, metalmecánica y servicios auxiliares.
Para ambos países, la obra representa una plataforma energética de largo plazo. Uganda, que hasta ahora no contaba con salida al mar para su crudo, podrá exportar volúmenes significativos desde la terminal de Tanga. Tanzania, por su parte, fortalece su rol como corredor energético regional. “Este proyecto no solo impulsa nuestra economía, sino que nos posiciona como un actor clave en la infraestructura energética del África Oriental”, declaró Doto Biteko, ministro de Energía de Tanzania.
El proyecto también generó debates ambientales, especialmente en torno a la protección de humedales y áreas de biodiversidad. Las autoridades y las empresas involucradas aseguran que se aplicaron estándares internacionales de mitigación y monitoreo. “La ingeniería moderna permite minimizar impactos si se planifica con rigor y se ejecuta con transparencia”, sostuvo Ernest Rubondo, director ejecutivo de la Petroleum Authority of Uganda. “El desafío es equilibrar desarrollo, seguridad energética y responsabilidad ambiental”.
Una obra que redefine los límites de la ingeniería regional
Con más de la mitad del recorrido ya instalado, estaciones de bombeo en construcción avanzada y la infraestructura eléctrica en fase de integración, el EACOP se consolida como una obra que redefine los límites de la ingeniería en África Oriental. Su carácter calefaccionado, su extensión y la diversidad de terrenos atravesados lo convierten en un caso de estudio para la industria global.
Más allá de su impacto económico, el proyecto deja una huella técnica y organizativa: cooperación binacional, transferencia de tecnología, desarrollo de proveedores locales y la capacidad de ejecutar una infraestructura compleja en entornos desafiantes. En un continente donde las grandes obras suelen enfrentar obstáculos estructurales, el avance del EACOP demuestra que la ingeniería, cuando se articula con planificación y gobernanza, puede abrir caminos que parecían inalcanzables.
Por: Redacción

