
El 9 de enero de 2026, el mar Caribe volvió a ser escenario de una operación de alto impacto. El MT Olina, un buque tanque que navegaba con su sistema de rastreo apagado desde hacía más de 50 días, fue rodeado por marines desplegados desde el portaaviones USS Gerald R. Ford y asegurado con apoyo del grupo anfibio USS Iwo Jima.
Catalogado como “sin bandera” y sospechado de operar bajo registro falso de Timor-Leste, el buque se convirtió en el nuevo símbolo de la presión estadounidense sobre las exportaciones de crudo venezolano.
Cronología de decomisos recientes
La incautación del Olina no es un hecho aislado. En apenas semanas, Estados Unidos ha sumado cinco capturas de buques vinculados a Venezuela: desde el Centuries, interceptado en diciembre bajo bandera panameña, hasta el Marinera —ex Bella-1— de bandera rusa, perseguido durante dos semanas en el Atlántico.
Cada decomiso refuerza la señal de que Washington no afloja su control naval, incluso tras la detención de Nicolás Maduro.
El mensaje detrás de la operación
La operación Southern Spear, coordinada por el US Southern Command, busca cortar las rutas paralelas de exportación de petróleo venezolano. El despliegue de portaaviones y grupos anfibios en el Caribe muestra que la estrategia no se limita a sanciones diplomáticas: es un mensaje de fuerza, proyectado en aguas internacionales, que apunta a dejar sin margen a los llamados “buques fantasma”.
Con el Olina, ya son cinco los buques incautados en pocas semanas. La política de Estados Unidos se mantiene intacta: el bloqueo naval sobre el crudo venezolano sigue firme, sin cambios tras la salida de Maduro.
Por: Redacción

