
Copenhague, Dinamarca. El máximo responsable de Maersk, Vincent Clerc, declaró que la compañía solo retomará sus operaciones en el Mar Rojo bajo escolta militar, tras los ataques sufridos por buques mercantes en la región. La afirmación, realizada durante la presentación de resultados anuales, refleja la gravedad de la crisis de seguridad que afecta a una de las rutas más estratégicas del comercio mundial.
Clerc sostuvo: “All Red Sea transits will be done with military escort” (Todos los tránsitos por el Mar Rojo se harán con escolta militar). El ejecutivo reconoció que la situación tiene un «impacto masivo” en las cadenas de suministro globales, dado que las navieras se han visto obligadas a desviar sus rutas por el Cabo de Buena Esperanza, incrementando costos y tiempos de tránsito.
Contexto de seguridad
Desde finales de 2023, grupos armados hutíes han intensificado ataques contra buques mercantes en el Mar Rojo y el Golfo de Adén, utilizando drones y misiles. Estos incidentes llevaron a varias navieras internacionales a suspender temporalmente sus operaciones en la zona y a buscar alternativas más largas y costosas.
La respuesta internacional se materializó en la operación Prosperity Guardian, liderada por Estados Unidos y con participación de aliados europeos como Francia, Italia y Grecia. Egipto y Arabia Saudita también colaboran en la vigilancia del Canal de Suez y el estrecho de Bab el-Mandeb. Clerc no mencionó un país específico, sino que se refirió a la necesidad de una escolta militar multinacional para garantizar la seguridad de los convoyes.
Impacto en la cadena logística
El desvío de buques por el Cabo de Buena Esperanza añade entre 10 y 15 días de navegación a las rutas entre Asia y Europa. Además, incrementa los costos de combustible y seguros marítimos, generando un efecto dominó en las tarifas de flete y en la disponibilidad de buques a nivel global.
Clerc reconoció que esta situación afecta directamente a los clientes de Maersk, que enfrentan retrasos en entregas y mayores costos logísticos. La compañía trabaja en coordinación con autoridades internacionales para evaluar cuándo será seguro retomar la ruta del Mar Rojo y el Canal de Suez.
Reacciones internacionales
La Organización Marítima Internacional (OMI) expresó su preocupación por la seguridad de la navegación en la región y llamó a garantizar la libre circulación de buques mercantes. Gobiernos europeos respaldaron la necesidad de escolta militar, mientras que aseguradoras marítimas ajustaron sus pólizas para cubrir riesgos en la zona.
Analistas internacionales señalan que la militarización de rutas comerciales es un fenómeno inédito en escala reciente y que podría convertirse en un nuevo estándar en zonas de conflicto. La presencia de convoyes protegidos por buques de guerra busca disuadir ataques y garantizar la continuidad del comercio global.
Resultados de Maersk
En paralelo a estas declaraciones, Maersk presentó sus resultados anuales, que reflejan el impacto de la crisis en el Mar Rojo. La compañía informó una caída en volúmenes transportados y un aumento en costos operativos, aunque destacó su capacidad de adaptación mediante desvíos y coordinación con clientes.
Clerc subrayó que la seguridad de las tripulaciones y la protección de la carga son prioridades absolutas, y que la decisión de exigir escolta militar responde a la necesidad de garantizar operaciones en un entorno de riesgo elevado.
Las palabras de Vincent Clerc marcan un punto de inflexión en la gestión de la seguridad marítima. La exigencia de escolta militar para transitar el Mar Rojo refleja la magnitud de la crisis y anticipa un escenario en el que la cooperación internacional será clave para restablecer la confianza en una de las rutas más importantes del comercio mundial.
La resolución de este conflicto tendrá consecuencias directas en la estabilidad de las cadenas de suministro globales y en la definición de nuevas normas de seguridad marítima.
Por: Redacción

