
La pesca argentina alcanzó el segundo mejor registro histórico de exportaciones, solo detrás de 2018. Según datos oficiales y cámaras sectoriales, el valor total rondó entre USD 2.010 y 2.066 millones, con un volumen de entre 523.706 y 549.416 toneladas. La variación interanual fue positiva, con un crecimiento cercano al 3,9% respecto a 2024. El sector se mantuvo como el octavo complejo exportador del país, aportando divisas estratégicas en un contexto de volatilidad internacional.
Antecedentes históricos

En la última década, la industria pesquera mostró ciclos de expansión y retracción. El año 2018 fue récord absoluto, con USD 2.155 millones exportados, impulsado por la fuerte demanda de langostino en Europa y Asia. Los años siguientes estuvieron condicionados por variaciones en precios internacionales, regulaciones ambientales y conflictos gremiales. La recuperación de 2025 se explica por la capacidad del sector para adaptarse, diversificar especies y sostener acuerdos comerciales con mercados exigentes.
Calamar en alza, langostino en baja
El calamar Illex fue el gran protagonista, con un incremento de USD 178 millones respecto a 2024, lo que representó un crecimiento del 47,7% en valor. Este desempeño compensó la caída del langostino, que perdió unas 40.000 toneladas debido a conflictos gremiales en el primer semestre. La merluza, por su parte, mostró estabilidad y consolidó su presencia en mercados tradicionales como España e Italia.
Mercados de destino
Los principales compradores de productos pesqueros argentinos en 2025 fueron la Unión Europea, China y Estados Unidos. La UE mantuvo su liderazgo en langostino y merluza, mientras que China incrementó su demanda de calamar, consolidando un vínculo estratégico con la flota argentina. Estados Unidos se mantuvo como destino relevante para productos procesados y fileteados. La diversificación de mercados permitió amortiguar la caída del langostino y reforzó la posición del calamar como especie clave en la balanza comercial.
Resiliencia y proyección
La diversificación de especies y mercados permitió sostener el segundo mejor registro histórico, incluso en un año marcado por tensiones laborales y desafíos logísticos. La resiliencia del sector confirma su rol estratégico en la generación de divisas y en la proyección internacional de la Argentina como proveedor de productos pesqueros.
De cara a 2026, los desafíos incluyen la resolución de conflictos gremiales, el fortalecimiento de certificaciones de trazabilidad y sostenibilidad, y la consolidación de acuerdos comerciales que garanticen estabilidad en precios y volúmenes.
El desempeño de 2025 reafirma la importancia de la pesca en la matriz exportadora argentina. Con el calamar como motor y el langostino como desafío, el sector logró consolidar un resultado histórico que refuerza su papel en la economía nacional y en el comercio global. La proyección hacia 2026 dependerá de la capacidad de sostener la diversificación, garantizar estándares internacionales y consolidar mercados estratégicos.
Por: Redacción

