
El Poder Ejecutivo Nacional trabaja en un proyecto para actualizar el Reglamento de servicios de pilotaje y practicaje. El proceso enfrenta desafíos y obstáculos, con la preocupación de que las reformas se alineen con estándares internacionales y se implementen de manera transparente y justa para todas las partes.
El borrador del acto administrativo incluye tres aspectos centrales: la actualización del Reglamento de servicios de pilotaje y practicaje, la adecuación del REFOCAPEMM al último convenio STCW y la transferencia de las escuelas de formación náutica fluviales, marítimas y de pesca al ámbito civil.
Desafíos de implementación y diálogo sectorial
La actualización de estos marcos regulatorios es compleja y genera tensiones entre los actores involucrados. Cualquier cambio debe completarse con un diálogo abierto y transparente, buscando beneficios a largo plazo para el sector y asegurando estándares de seguridad y profesionalismo. La falta de comunicación entre gobierno y sector alimenta la desconfianza. Las reformas suelen ser más efectivas cuando se construyen sobre un proceso de diálogo abierto y constructivo.
Si los actores sienten que no han sido escuchados, la implementación se dificulta y la colaboración futura se resiente. Es clave que gobierno y representantes encuentren un terreno común y trabajen juntos en objetivos compartidos. La experiencia demuestra que cambios de último momento en la legislación, antes de su publicación en el Boletín Oficial, generan incertidumbre y obligan a esperar la versión definitiva para evaluar su alcance real.
La gestión del servicio de lanchaje es otro aspecto sensible: las decisiones sobre su regulación impactan directamente en el sector. Una cosa es escribirlo, otra llevarlo a cabo. La percepción de que el decreto puede ser inconveniente y que no se atienden las inquietudes del sector afecta la aceptación de las reformas.
Cambios en practicaje y lanchaje
Respecto al practicaje, no se esperan cambios radicales. Habrá que ver cómo queda la habilitación después de los 70 años y las modificaciones de zona. La posibilidad de que un capitán argentino navegue sin práctico parece más una declamación que una práctica real: pocos capitanes se arriesgarán, ya que buscan ingresar al servicio y tenderán a negarse sistemáticamente.
En todo caso, podrían hacerlo en unos pocos barcos, lo que representa menos del 4 % de los viajes totales del sistema, un porcentaje que se diluye en una buena cosecha.
Otro punto es la habilitación para navegar sin prácticos hasta los 120 metros de eslora y 21 pies de calado, lo que permitiría a capitanes extranjeros operar en canales establecidos. La implementación efectiva y la respuesta del sector serán determinantes para evaluar el impacto real de estas medidas.
La actualización del REFOCAPEMM conforme al convenio STCW también es un aspecto clave. La transferencia de las escuelas de formación náutica al ámbito civil busca modernizar la capacitación y adecuarla a estándares internacionales, pero genera dudas sobre la transición y la capacidad de sostener la calidad educativa. El sector espera que estas reformas no queden solo en voluntad política, sino que se traduzcan en mejoras concretas y sostenibles.
El proyecto del Poder Ejecutivo enfrenta el desafío de equilibrar modernización y consenso. La clave estará en garantizar que las reformas no sean solo un decreto más, sino un proceso transparente, con seguimiento claro en las decisiones y un marco regulatorio sólido. Solo así se podrá asegurar que los cambios en el practicaje y el pilotaje fortalezcan la seguridad, el profesionalismo y la confianza en el sistema marítimo argentino.

ex Subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación

