
El fuerte temporal que azotó el Atlántico Sur en los primeros días de mayo obligó a adoptar medidas excepcionales en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Prefectura Naval autorizó el ingreso de más de 140 buques pesqueros de bandera extranjera para que se refugien en sectores delimitados, bajo condiciones estrictas y con monitoreo permanente. La decisión se enmarca en el Régimen Federal de Pesca y en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), que prevé la figura de “paso inocente” en situaciones de riesgo para la vida humana en el mar.
La autorización tiene carácter temporal y se estima que se extenderá por tres días, hasta que mejoren las condiciones meteorológicas. Durante ese lapso, los buques deben cumplir con una serie de requisitos: mantener las artes de pesca aseguradas en cubierta, apagar las luces de maniobra pesquera, mantener encendidos los sistemas AIS de identificación automática y sostener escucha radial constante. Además, los capitanes están obligados a reportar periódicamente su posición y a responder a los avisos emitidos por las estaciones costeras desplegadas a lo largo del litoral marítimo argentino.
Control y monitoreo permanente
El Sistema Guardacostas de Prefectura Naval realiza un seguimiento continuo de cada embarcación, verificando que se cumplan las condiciones impuestas. Las estaciones costeras difunden avisos de seguridad y reciben reportes de posición, mientras los capitanes mantienen comunicación radial obligatoria. La medida busca garantizar que los buques permanezcan únicamente en calidad de refugio, sin realizar actividades de pesca, investigación o exploración dentro de la ZEEA.
La flota pesquera nacional también adoptó medidas preventivas, desplazándose hacia áreas seguras para evitar riesgos durante el temporal. De esta manera, se preserva tanto la seguridad de las tripulaciones como la integridad de los recursos pesqueros argentinos.
Contexto estratégico
El ingreso de más de 140 buques extranjeros a la ZEEA pone en evidencia la sensibilidad del control marítimo argentino en el Atlántico Sur. Si bien la medida responde a una cuestión humanitaria y de preservación de la vida en el mar, también refuerza la necesidad de mantener vigilancia constante sobre las flotas que operan en el límite de la jurisdicción nacional. La prohibición absoluta de pescar y la obligación de monitoreo permanente son garantías para evitar abusos durante el período de refugio.
La situación confirma que la seguridad marítima y la gestión de la ZEEA requieren capacidad de respuesta inmediata frente a contingencias climáticas y presencia activa de las autoridades. Prefectura Naval, al autorizar el ingreso bajo condiciones estrictas, reafirma su rol como garante de la soberanía y del cumplimiento de la normativa internacional.
Por: Redacción

