
El Lagocephalus sceleratus, conocido como pez globo de mejillas plateadas, ingresó al Mediterráneo desde el Mar Rojo en 2005. Su presencia en aguas griegas se ha convertido en un problema de gran magnitud: ejemplares de hasta 10 kilos son capturados diariamente por pescadores artesanales, quienes denuncian pérdidas económicas por redes destruidas y disminución de especies locales.
La peligrosidad del pez globo no se limita a la pesca. Su potente neurotoxina, la tetrodotoxina, es mortal para los humanos y ha generado alertas sanitarias en las costas. Aunque las autoridades insisten en que las playas siguen siendo seguras, se han registrado mordidas a bañistas, lo que añade un componente de riesgo turístico.
Cambio climático y expansión hacia el Mediterráneo occidental
El calentamiento del mar es el principal factor que favorece la expansión del pez globo. Las aguas más cálidas del Mediterráneo oriental han permitido que la especie se reproduzca sin control, y los científicos advierten que el mismo patrón podría replicarse hacia el centro y el oeste del mar. La ausencia de depredadores naturales y su voracidad convierten al pez globo en un invasor difícil de contener.

Los escenarios de riesgo incluyen la llegada a Italia, Malta y eventualmente España, replicando el avance de otras especies tropicales que han colonizado el Mediterráneo en las últimas décadas. La expansión del pez globo comprometería la seguridad alimentaria, la pesca artesanal y la biodiversidad marina, transformando irreversiblemente los ecosistemas costeros.
Una plaga reconocida oficialmente en Grecia
El gobierno griego lanzó un programa de recompensas de 5,33 euros por kilo capturado, financiado con fondos europeos, con el objetivo de reducir la población en el mar Egeo y alrededor de Creta. Los ejemplares no se comercializan: son congelados e incinerados en instalaciones autorizadas.
La respuesta ha sido inmediata: pescadores reportan capturas diarias de hasta 200 ejemplares, lo que confirma la densidad de la especie en aguas griegas. Sin embargo, los expertos advierten que estas medidas, aunque necesarias, no bastan para frenar la expansión hacia otras zonas del Mediterráneo.
Necesidad de coordinación regional inmediata
La respuesta griega, aunque innovadora, es insuficiente frente a una amenaza de escala mediterránea. La Unión Europea enfrenta el desafío de diseñar un programa coordinado de captura, monitoreo científico y financiamiento para contener la plaga. Sin una estrategia común, cada país quedará expuesto a la llegada del pez globo y sus impactos económicos y sociales.
La invasión del pez globo es un caso paradigmático de tropicalización del Mediterráneo, donde especies provenientes de aguas cálidas encuentran condiciones favorables para expandirse. La falta de acción conjunta podría derivar en un colapso de pesquerías locales y en un aumento de incidentes sanitarios en zonas turísticas. La gobernanza marítima europea se enfrenta así a una prueba decisiva: actuar con rapidez para evitar que una plaga reconocida en Grecia se convierta en un problema irreversible para todo el Mediterráneo.
Por: Redacción

