
Con más de tres décadas de trayectoria en la Armada, la Universidade da Coruña y la Fundación Exponav, Raúl Villa Caro se ha consolidado como referente de la ingeniería naval española. Capitán de la Marina Mercante y académico de la Real Academia de la Mar, ha publicado más de 350 trabajos sobre combustibles alternativos, seguridad operacional y energías oceánicas.

Su doble perfil militar y académico le otorga una mirada crítica y completa sobre los desafíos de la industria naval, mientras que su labor divulgadora en medios y congresos busca acercar la mar a la sociedad. Esta entrevista ofrece claves sobre su vocación, los proyectos más innovadores y las disrupciones tecnológicas que transformarán el sector.
Confluencia Portuaria: A lo largo de su trayectoria —desde la Universidad del País Vasco, pasando por la Armada, la UDC y la Fundación EXPONAV— el mar ha sido el hilo conductor de todo. ¿Qué es lo que más le sigue fascinando del mar después de más de 30 años, y qué le transmitiría a un joven que hoy esté pensando en dedicarse a la ingeniería naval o a la mar?
Raúl Villa Caro: Lo que más me fascina es el misterio y el enigma que se desprenden de la construcción de un buque. Cuando inicié mi relación con la mar, como marino, no era consciente de todas las dificultades que había que superar para conseguir diseñar un barco totalmente seguro. Años después, cuando me hice ingeniero naval y vi toda la “arquitectura naval” que existía con anterioridad a la botadura de una nave, quedé enamorado de este hito, y a su estudio he dedicado muchísimas horas, días y años.
En lo que a mí respecta, el hito de la botadura representa el momento más importante y romántico en la vida de un buque. En las gradas de Ferrol, un intervalo de tiempo de menos de un minuto, en el que el buque transfiere su peso desde la cama de construcción, a la imada de lanzamiento, justo antes del deslizamiento por la grada. De esta manera “nace” el buque, una de las obras móviles más grandes que construye el hombre.
A “los y las” jóvenes que estén pensando en dedicarse a profesiones relacionadas con la mar, lo primero que les aconsejaría es que piensen bien a qué tipo de mundo quieren pertenecer. Los oficios relacionados con la mar pueden llegar a ser muy distintos y dispares. La diferencia principal radica en si se quiere ser usuario del buque (marino) o pertenecer a otra profesión relacionada con la mar. Si bien es verdad que después se pueden hacer saltos de oficio, como fue mi caso, es mejor intentar empezar por el trabajo que sea más afín a cada uno. Aunque reconozco que cuando se es joven, es difícil tener claras estas respuestas.
CP: Raúl, sobre su doble perfil militar-académico, a lo largo de su carrera ha combinado el servicio en la Armada (como A.N. y luego Ingeniero) con una sólida trayectoria académica y de investigación en la UDC. ¿Cuál ha sido el mayor reto y la mayor ventaja de mantener simultáneamente estas dos vocaciones tan exigentes?
RVC: El mayor reto fue cursar los estudios de ingeniería naval, en una etapa en la que estaba embarcado. A veces pensaba que no lo iba a conseguir nunca. Fueron años de esfuerzos y complicaciones, pero al final pude lograr el objetivo marcado unos años atrás. Seguí la estela de un compañero que lo había conseguido unos años antes, y al final el reto salió bien.
El poseer una visión de la marina civil (como Capitán de la Marina Mercante) y de la Armada como marino embarcado, me sirvió para que mi faceta de Ingeniero naval pudiera ser más crítica que la de otros compañeros, en mis años de dedicación a la Inspección de Nuevas Construcciones. Posteriormente, y hace 16 años, pude iniciar mi otra gran pasión, la docencia universitaria y la investigación. Durante los últimos 15 años he podido simultanear esos dos mundos, que se complementan perfectamente, pero que a veces han sido muy exigentes y demandantes.

CP: Usted ha ejercido como Jefe de Buque del Programa BAC en el Arsenal de Ferrol, uno de los proyectos más importantes de la Armada en las últimas décadas. ¿Qué aspectos técnicos o de gestión del proyecto considera más innovadores o desafiantes desde el punto de vista de la ingeniería naval actual?
RVC: Precisamente el 1 de noviembre del año pasado pasé a la Reserva en la Armada, después de más de 30 años de dedicación y trabajo. En los últimos años estuve muy dedicado al proyecto de las Fragatas F-110 (como Jefe de Ingeniería de Plataforma), y en él último tramo al programa BAC. Ambos proyectos están siendo muy demandantes, y de características bastante diferentes. En el primer caso nos enfrentábamos a un nuevo proyecto (del que ya se ha botado la primera unidad) y en el segundo partimos con muchísimo menos plazo, teniendo en cuenta que ya existían otros proyectos base.
Las fragatas F110 serán los primeros buques de la Armada dotados de un gemelo digital que captará datos en tiempo real para entender, predecir y mejorar el alistamiento para la misión. Las F-110 también incorporan el sistema de servicios integrados (SSI), un nuevo desarrollo de Navantia junto con las Universidades de Vigo y A Coruña. Su secreto se basa en una infraestructura común a la iluminación, con otros servicios integrados (para reducción del cableado), como megafonía, conectividad inalámbrica, monitorización y sensorización de la plataforma.
CP: Desde 2016 es comentarista habitual en Cope Galicia y Radio Voz. En un mundo donde la opinión pública suele tener una visión simplificada o incluso distorsionada de los temas navales y de defensa, ¿qué mensaje o idea clave le gustaría transmitir con más fuerza a la sociedad gallega y española sobre la importancia de la industria naval y la Armada?
RVC: Desde hace algo más de 10 años ocupo regularmente espacios radiofónicos, y siempre con el mismo objetivo: “fomentar el conocimiento de la construcción naval y las actividades marítimas”. En realidad, este es el lema de EXPONAV, el Museo de la Construcción Naval de Ferrol, y de cuya Fundación soy Secretario, de manera altruista, desde enero del año 2013.
Para llevar a cabo la transmisión de este lema he asistido a muchísimos congresos, nacionales e internacionales, a lo largo de mi carrera, para fomentar asuntos relacionados con el mundo naval y marítimo, y de diferente índole. He presentado ponencias en Congresos: marítimos, de ingeniería naval, de practicaje, de turismo industrial, de seguridad laboral y de otras materias afines.
El mundo naval y marítimo es apasionante, y se merece que el mayor número de personas lo conozcan. Este es mi granito de arena a la difusión de este mundo a través de diferentes medios.

CP: Como Doctor en Ingeniería Naval y Oceánica, profesor, investigador del GII y académico de la Real Academia de la Mar y de la ACAMI, ¿cuáles cree que serán las tres grandes disrupciones tecnológicas que transformarán la construcción naval y las operaciones marítimas en los próximos 15-20 años (por ejemplo, buques no tripulados, propulsión alternativa, digitalización, etc.)?
Los tres grandes retos están encima de la mesa desde hace años. Por un lado, tenemos los nuevos combustibles. Si se quiere sacar de la ecuación actual al gasoil marino (utilizado hoy en día en el 99% de los buques) en aras de la descarbonización, no queda otra solución que seguir trabajando en que los nuevos combustibles (metanol, hidrógeno, LNG…) sean más baratos y limpios. Tampoco se deben dejar de lado otros tipos de proyectos, como los que aprovechan la energía del viento.
Por otra parte, nos enfrentamos a la automatización y la digitalización, que poco a poco se irá mejorando y actualizando en nuestros buques. Las F110 son las más adelantadas, con su Gemelo Digital ya en construcción y muy definido. Poco a poco iremos viendo como este gemelo se va acomodando en otros sectores y astilleros pequeños y medianos, de los que de momento está muy alejado.
Finalmente, y de la mano de la automatización, llegan los buques inteligentes, que en diferentes grados irán marcando el futuro. Buques sin tripulación es difícil que lleguen a extenderse, pero irán apareciendo cada vez barcos con una tripulación menor, algo que por otra parte también se está convirtiendo en un problema de seguridad.
CP: Ha publicado más de 350 trabajos, ha sido secretario de instituciones clave, académico correspondiente y profesor tanto en la universidad civil como en la Escuela Superior de Ingenieros de Armas Navales. Cuando mire hacia atrás dentro de unos años, ¿qué es lo que más le gustaría que se recordara de su contribución a la ingeniería naval española?
RVC: De primeras no sabría contestarte, pero tal vez sí me gustaría que se me recordara por mi afán por la divulgación marítima. Me gustaría que la gente pensara en mí como un “entusiasta divulgador del mundo naval y marítimo”.
He tenido muchos alumnos que después se convirtieron en mis compañeros y compañeras. El que tengan un recuerdo de que las cosas que vivieron conmigo les aportaron algo en algún instante de su profesión, es un premio más que suficiente.

CP: En varios de sus artículos recientes (como “Combustibles futuros para la propulsión de buques”, “Combustible del futuro: ¿metanol, amoníaco o hidrógeno?” o “El Hidrógeno en el ámbito Marino”) analiza en profundidad las alternativas a los combustibles fósiles. ¿Cuál considera que será el combustible dominante en la flota naval militar y mercante española hacia 2040-2050, y qué barreras técnicas, de seguridad o regulatorias ve como más críticas para su adopción real a bordo de buques y submarinos?
RVC: La respuesta que doy hoy no es la misma que hubiera dado hace año, ni la que hubiera dado hace dos. Esto se debe a que este mundo está muy cambiante. Cuando parece que vamos por una puerta, abrimos otra ventana, y giramos un poco en nuestras intenciones.
Quien me haya leído pensará que tal vez el metanol pueda ser la respuesta, pero necesitaremos otros. La tarta del reparto deberá dividirse en diferentes combustibles, según las posibilidades y las necesidades en cada lugar y en cada buque. Y también habrá que dejar porciones de la tarta para otras soluciones, como puede ser la del aprovechamiento del viento antes mencionado.
Pero cuando hablo de combustibles marítimos, siempre termino diciendo lo mismo. De la flota mercante mundial actual, el 99% de los buques usan gasoil marino. Del 1% restante, la mayoría son de LNG, y encima con motores duales, que a veces también queman gasoil. El cambio de combustible en los buques, al menos de manera mayoritaria, aún está lejos en el mundo marítimo. Y de los buques de pesca ya ni hablemos….
La conversación con el Dr. Raúl Villa Caro confirma que la ingeniería naval española cuenta con voces capaces de tender puentes entre tradición y futuro. Su compromiso con la docencia y la divulgación, desde la Universidade da Coruña hasta la Fundación Exponav, constituye un legado que trasciende lo técnico y fortalece la conciencia marítima. Agradecemos su generosidad y claridad, que enriquecen la agenda naval y consolidan la importancia de la mar como patrimonio y horizonte de desarrollo.
Director en Confluencia Portuaria

