
El Caroline Bezengi, un Suezmax de 274 metros y unas 159.000 toneladas de peso muerto, sancionado por Reino Unido y la Unión Europea, se encuentra varado frente a la isla Qibliyah, en el archipiélago de Hallaniyat (costa de Dhofar, Omán). El buque, operado por gestoras vinculadas a China y con bandera camerunesa poco clara, sufrió una explosión el 8 de junio —posiblemente una mina limpet— y permanece encallado desde entonces. La tripulación fue evacuada sin heridos, pero la carga de entre 800.000 y 1 millón de barriles de crudo ruso se convirtió en un riesgo ambiental de escala regional.
Escalada del derrame
Las imágenes satelitales muestran un crecimiento acelerado de la mancha de petróleo:
- 26 de julio: ~45 km².
- 2 de agosto: ~150 km².
- 4 de agosto: ~600 km².
- 7 de agosto: casi 800 km² (309 millas cuadradas), según PAX y Greenpeace Alemania.
El crudo ya alcanzó las costas de la isla y se extiende hacia el noreste, afectando zonas entre Sharbithat y Ras Madrakah. El buque se hunde más cada día, con riesgo de fractura total durante la temporada de monzones, lo que agravaría el derrame.
Respuesta de Omán
Inicialmente, las autoridades omaníes negaron la existencia de un derrame. A comienzos de julio dieron plazo a los propietarios para retirar el buque y la carga, sin respuesta. El 6 de agosto, medios estatales informaron el envío de equipos de monitoreo y respuesta, con inspecciones de campo y modelos técnicos para proteger la vida marina y la seguridad de la navegación. Sin embargo, aún no hay indicios claros de una operación de salvamento o descarga de la carga.
Organizaciones ambientales urgen a Omán a solicitar asistencia internacional inmediata, dado que el buque carece de seguro P&I convencional y, si se confirma un ataque hostil, podría no aplicar el fondo internacional de compensación por contaminación.
Riesgo ambiental en zona protegida
El archipiélago de Hallaniyat es un área marina protegida con arrecifes de coral, praderas de pastos marinos, playas de anidación de tortugas, aves migratorias y la rara ballena jorobada del Mar Arábigo. Un derrame mayor tendría consecuencias irreversibles en el ecosistema y comprometería la biodiversidad regional.
El caso del Caroline Bezengi expone las vulnerabilidades de la “flota en la sombra” rusa y la fragilidad de los mecanismos internacionales de compensación. La falta de respuesta temprana y la opacidad en la propiedad del buque agravan un desastre ambiental que ya se extiende por cientos de kilómetros cuadrados. Para Omán y la región, la lección es clara: sin cooperación internacional y protocolos de salvamento efectivos, la logística clandestina se convierte en amenaza directa a la seguridad marítima y a la sostenibilidad de los ecosistemas.
Por: Redacción

