
La Comisión Mixta Argentino-Paraguaya del Río Paraná (COMIP) cumple más de 50 años. Nació en los setenta con un mandato claro: estudiar la factibilidad técnica y económica del aprovechamiento de un recurso compartido. Enrique Guardo, integrante de la delegación argentina, lo resume sin vueltas: la gobernanza del Alto Paraná solo es posible con las dos orillas sentadas a la misma mesa.
El organismo que lleva medio siglo estudiando lo que otros no terminan de decidir
Hoy el organismo trabaja en fauna íctica, calidad del agua, interconexión energética e infraestructura, pero lo hace con apenas 12 empleados y sin un reglamento que le permita generar ingresos propios. “Manejamos proyectos mediante convenios, no cobramos peajes como la CARU o la CARP”, explica.
El punto de inflexión llegó con la bajante histórica de 2019-2020. Esa crisis desnudó la falta de inversión en señalamiento, sistemas hidrométricos e infraestructura. De ahí nació el Grupo Encarnación, una alianza público-privada que Guardo impulsó desde el primer día. “Combinamos voluntades políticas y el aporte concreto del sector privado paraguayo”, dice.
}El resultado es tangible: el Puerto de Posadas ya mueve carga de bajada y el de Ituzaingó podría operar antes de fin de año. Sin embargo, la distancia con el vecino sigue siendo abismal. Paraguay lleva más de dos décadas desarrollando la vía y concentra allí un tercio de toda su carga.
Corpus, la obra que reduce a la mitad el impacto y multiplica la energía
El proyecto hidroeléctrico Corpus es el otro gran capítulo. Guardo lo describe como “un viejo anhelo”. Originalmente rechazado por Misiones, fue reubicado en la Isla Pintaí. El cambio no es menor: reduce las afectaciones ambientales al 50 % y ofrece 3.000 MW de potencia instalada, casi la misma generación anual de Yacyretá (alrededor de 20.000 GWh) con mucho menos territorio intervenido. “Es como un Yacyretá chiquito”, resume.
Jorge Metz, en el mismo programa, fue directo: los tratados de integración valían por Yacyretá; Corpus les daría una autonomía que hoy no tienen. Sin embargo, cuando llegó la licitación de la Vía Navegable Troncal, el tramo Confluencia-Posadas quedó afuera. “Argentina licitó su tramo soberano. Incorporar tramos compartidos es difícil”, reconoce Guardo. Los gobiernos de Corrientes y Misiones reclaman mayor protagonismo nacional. Las cancillerías apoyan, pero la decisión todavía no llega.
Entrevista completa
Once puertos paraguayos, High Pro y el 80 % de la soja que termina en Rosario
Del lado paraguayo hay aproximadamente 11 puertos aguas arriba de Yacyretá. Guardo divide el tramo argentino-paraguayo en tres por su geomorfología: pasos críticos dinámicos entre la represa y Confluencia, navegación lacustre con oleaje hasta Campichuelo, y un cañón profundo y veloz entre Candelaria e Iguazú. Falta señalamiento, profundidad e infraestructura de espera, pero los puertos paraguayos (Prosiuk, Saucón, Don Joaquín, Tres Hermanas) ya son referencia regional.
El dato que más impacta es logístico-productivo. El 80 % de la producción granaria del sur paraguayo (Itapúa) termina en las plantas de molienda de Rosario. La soja argentina de la zona núcleo no tiene la misma proteína; la paraguaya (High Pro) la complementa de manera vital. “La problemática es tanto paraguaya como argentina”, afirma Guardo. Hoy el lado argentino carga menos del 5 % de su capacidad total y el paraguayo no llega al 25 % en este tramo. El resto de Paraguay sigue saliendo por el río Paraguay hacia Asunción o Villeta.
En la última reunión del Grupo Encarnación, en San Juan del Paraná, estuvieron el gobernador de Corrientes, el jefe de gabinete de Misiones, el embajador Guillermo Nielsen y altas autoridades paraguayas. Paraguay presentó el proyecto “Rutas de Graneros del Sur” con el Banco Mundial. Ellos, dice Guardo, ya tienen la certeza de hacia dónde van.
La COMIP sigue trabajando con lo que tiene. El Alto Paraná, mientras tanto, sigue esperando que la decisión política se ponga a la altura del potencial.
Por: Redacción

