
En apenas cuatro semanas, los dos principales puertos de Europa enfrentaron emergencias graves que pusieron en jaque su seguridad industrial. El 14 de julio, Amberes sufrió un derrame de ácido fluorhídrico que paralizó terminales y dejó decenas de trabajadores hospitalizados. El 13 de agosto, Róterdam registró una explosión en instalaciones de Gunvor Energy que se cobró una vida y dejó varios heridos.
La coincidencia temporal no basta para hablar de un patrón consolidado, pero sí constituye una señal de alerta: incluso los hubs más sofisticados del continente muestran vulnerabilidades en la gestión de cargas peligrosas y en el mantenimiento de infraestructura crítica. La pregunta que se instala es si Europa está preparada para blindar sus puertos frente a incidentes que afectan cadenas de suministro y confianza inversora.
Amberes: el ácido que paralizó un puerto
El derrame de ácido fluorhídrico ocurrió en el muelle Deurganck, a bordo del buque MSC Mia Summer II. Según autoridades belgas, 155 trabajadores fueron examinados, de los cuales entre 25 y 28 presentaron síntomas serios y al menos uno ingresó en cuidados intensivos. El cierre temporal de las terminales MPET y DP World Antwerp Gateway generó demoras en operaciones y pérdidas económicas aún no consolidadas.
El portavoz de la Autoridad Portuaria de Amberes‑Brujas, Jan Van der Meer, afirmó que “este incidente marca un antes y un después en la gestión de mercancías peligrosas; reforzaremos controles y exigiremos estándares más estrictos para garantizar la continuidad segura de las operaciones.” La Agencia Federal para la Seguridad Química anunció una revisión de protocolos de inspección y embalaje de sustancias altamente corrosivas.
Róterdam: explosión en Gunvor Energy
El accidente en Europoort se produjo durante tareas de mantenimiento en tuberías de un depósito de combustible. La policía neerlandesa confirmó un muerto y seis heridos, mientras brigadas químicas y bomberos desplegaron helicópteros de emergencia.
La Inspección de Trabajo neerlandesa participa en la investigación y subrayó la necesidad de reforzar la capacitación en operaciones críticas. Un portavoz de Gunvor Energy reconoció que el incidente ocurrió durante trabajos de mantenimiento y aseguró cooperación plena con las autoridades.
Señales de alerta en la seguridad portuaria
Amberes y Róterdam manejan volúmenes gigantescos de cargas peligrosas: químicos, combustibles y derivados energéticos que alimentan a toda Europa. Los dos incidentes recientes muestran que los riesgos no son aislados y que la seguridad portuaria debe abordarse como un sistema integral. Analistas europeos advierten que la presión de tiempos, la complejidad logística y la fatiga de materiales son factores que pueden desencadenar emergencias.
Líneas de acción en debate
Autoridades portuarias y organismos europeos ya discuten medidas para reforzar la seguridad:
- Inspecciones reforzadas en embalaje y mantenimiento de cargas peligrosas, según la Agencia Federal para la Seguridad Química de Bélgica.
- Digitalización de monitoreo, con sensores en tiempo real, propuesta por especialistas en seguridad industrial de la Universidad de Delft.
- Auditorías independientes, reclamadas por sindicatos portuarios tras los incidentes.
- Coordinación europea para unificar estándares de prevención y seguridad industrial, actualmente evaluada por la Comisión Europea.
“Los incidentes recientes deben marcar un punto de inflexión en la gestión de cargas peligrosas”, concluyó Jan Van der Meer, portavoz de la Autoridad Portuaria de Amberes‑Brujas.
Por: Redacción

