
La decisión regulatoria no solo marca un precedente en Brasil: también abre un escenario de competencia global en el que las casas matrices de Ginebra y Copenhague deberán ajustar sus movimientos para mantener posiciones de liderazgo.
Brasil: regulación y licitación en el puerto más grande de Sudamérica
El proyecto Tecon Santos 10, ubicado en el sector Saboó, prevé una inversión de R$ 6.450 millones (≈ US$ 1.200 millones) y capacidad para 3,25 millones de TEUs anuales. La aprobación del Cade establece un mecanismo de desinversión cruzada: si MSC gana la concesión, venderá su participación en Brasil Terminal Portuário (BTP) a Maersk; y si Maersk resulta adjudicataria, hará lo propio en favor de MSC.
La Agencia Nacional de Transportes Aquaviarios (Antaq) deberá validar la transferencia de control, mientras que el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) insiste en limitar la concentración en Santos. El gobierno, por su parte, busca atraer inversión extranjera sin perder de vista la necesidad de competencia efectiva.
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En paralelo, desde Copenhague, Maersk intensifica su ofensiva logística en Sudamérica, alineando la expansión portuaria con su red global de transporte y servicios integrados. En Ginebra, MSC se asegura un asiento en la mesa de negociación global, destacando que la decisión brasileña le permite mantener abiertas sus opciones de crecimiento en el mayor hub de la región.
Ambas compañías, líderes mundiales en transporte marítimo, se preparan para una licitación que también atraerá a competidores internacionales como ICTSI. La entrada de estos actores plantea interrogantes sobre concentración de mercado y tarifas portuarias: para Brasil, el desafío será equilibrar inversión extranjera con competencia efectiva, evitando que el hub de Santos quede dominado por dos gigantes europeos.
Por: Redacción

