
La reciente avería del Metro Venetian, producto del impacto de un proyectil en la sala de máquinas mientras transitaba el Estrecho de Ormuz, vuelve a poner en evidencia lo extremadamente riesgoso que sigue siendo navegar por esa zona estratégica. El buque, propiedad de Metrostar Management Corp. y operado bajo bandera liberiana, quedó a la deriva el 24 de agosto de 2026 antes de ser remolcado hacia Fujairah. La tripulación resultó ilesa, pero el incidente se suma a una serie de ataques que han tenido como blanco recurrente a armadores griegos.
Armadores griegos bajo presión
En los últimos meses, varios buques vinculados a compañías helenas —Thenamaris, Metrostar, Delta Tankers— fueron alcanzados por proyectiles o drones en el Golfo de Omán y el Mar Rojo. La reiteración de ataques contra armadores griegos no es casual: Grecia controla una porción significativa del transporte mundial de crudo y productos derivados, lo que convierte a sus flotas en objetivos de alto impacto.
Riesgo asegurador en ascenso
Las aseguradoras internacionales han reaccionado con rapidez. Tras el ataque al Metro Venetian, varias firmas de Londres y Singapur elevaron las primas de riesgo de guerra para tránsito por Ormuz y Bab el‑Mandeb. En algunos casos, directamente se han negado a cubrir buques que declaren paso por esas coordenadas. El resultado inmediato es un encarecimiento de los fletes y una mayor incertidumbre para los armadores que deben decidir si exponer sus unidades o buscar rutas alternativas.
Un informe sectorial reciente subrayó que “las principales aseguradoras marítimas están cancelando coberturas, reduciendo la validez de las pólizas y aumentando las primas de seguro de guerra para los buques que operan en Ormuz”. La frase refleja el endurecimiento de condiciones que ya se traduce en millones de dólares adicionales por tránsito.
Consecuencias en el mercado marítimo
La combinación de ataques recurrentes y pólizas más restrictivas genera un círculo vicioso:
- Mayor costo operativo: las primas de seguro de guerra pueden superar los 500.000 dólares por viaje en zonas de alto riesgo.
- Reducción de disponibilidad: algunos armadores optan por retirar buques de la ruta, lo que disminuye la oferta de transporte.
- Volatilidad en tarifas: los fletes spot se disparan en jornadas posteriores a cada ataque, reflejando la percepción de inseguridad.
El caso del Metro Venetian confirma que el Estrecho de Ormuz sigue siendo una de las rutas más peligrosas del mundo para la navegación comercial. Los armadores griegos, protagonistas centrales del transporte energético, se han convertido en blancos frecuentes. Las aseguradoras endurecen condiciones y elevan costos, trasladando la tensión directamente al mercado marítimo global. En este escenario, cada tránsito por Ormuz implica no solo un desafío operativo, sino también un riesgo financiero de magnitud.
Por: Redacción

