
La primera mitad de 2026 confirmó que los puertos energéticos estadounidenses no solo movilizan volúmenes récord, sino que también definen la geopolítica del suministro. El Golfo de México, con Houston, Corpus Christi y Sabine Pass como vértices, se transformó en el termómetro de la seguridad energética global.
Crudo y refinados: Houston y Corpus Christi en expansión
Houston exportó más de 7 millones de barriles diarios de productos limpios (gasolina, diésel, jet fuel), un 8% más que en 2025. Corpus Christi reforzó su perfil en crudo ligero, mientras Beaumont y Port Arthur sostuvieron flujos de crudo pesado hacia refinerías del Golfo. El repunte estuvo impulsado por la demanda europea de diésel, que duplicó sus compras tras las sanciones a Rusia.
Gas natural licuado: Sabine Pass domina el tablero
Sabine Pass despachó 539 mil millones de pies cúbicos en enero (Bcf), con Europa absorbiendo el 82% de los envíos. Corpus Christi y Freeport ampliaron capacidad de licuefacción, mientras Cameron mantuvo volúmenes constantes. En total, EE.UU. exportó 833,5 Bcf de gas natural en enero, con un saldo neto de 486,6 Bcf. El contraste con 2025 es claro: la cuota estadounidense en el mercado europeo de GNL pasó del 45% al 55% en apenas un año.
El eje Texas–Luisiana no solo concentra la infraestructura energética de EE.UU., sino que se ha convertido en el principal garante de abastecimiento europeo. El desafío hacia 2027 será sostener capacidad de licuefacción y evitar cuellos de botella logísticos, en un escenario de precios volátiles y tensiones en Medio Oriente.
Por: Redacción

