
La carrera por descarbonizar el transporte marítimo sumó un nuevo capítulo. Japón presentó el motor 6UEC35LSGH, considerado por sus desarrolladores como el primer motor de hidrógeno a escala comercial para grandes buques mercantes oceánicos, un avance que busca trasladar esta tecnología desde las pruebas experimentales hacia operaciones de navegación real.
El proyecto es impulsado por Japan Engine Corporation (J-ENG), Kawasaki Heavy Industries y Yanmar Power Solutions dentro de un programa respaldado por el gobierno japonés para acelerar el desarrollo de buques de próxima generación. Durante los ensayos realizados en tierra, el motor alcanzó una proporción de co-combustión superior al 95% de hidrógeno a plena carga, con una reducción equivalente de las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con un motor convencional alimentado con fuel oil pesado.
El siguiente paso será la validación en condiciones operativas. La unidad será instalada en un buque multipropósito de 17.500 toneladas de porte bruto construido para Mitsui O.S.K. Lines (MOL), mientras que las pruebas de demostración en mar comenzarán en 2028.
Del laboratorio a la navegación oceánica
Una de las características más relevantes del proyecto es que apunta a resolver una limitación recurrente de las iniciativas vinculadas al hidrógeno marítimo. Hasta ahora, gran parte de los desarrollos internacionales se concentraron en remolcadores, ferries o embarcaciones destinadas a recorridos cortos dentro de puertos y zonas costeras.
El motor 6UEC35LSGH fue diseñado para aplicaciones de alta potencia y larga duración, requisitos indispensables para el transporte marítimo internacional. El sistema utilizará hidrógeno licuado y contará con infraestructura específica para almacenamiento y suministro de combustible a bordo.
La iniciativa forma parte de una competencia tecnológica cada vez más intensa. Mientras algunos fabricantes apuestan por motores dual fuel alimentados con metanol, otros avanzan con soluciones basadas en amoníaco, baterías o combustibles sintéticos. El hidrógeno aparece como una de las alternativas con mayor potencial para reducir emisiones, aunque todavía enfrenta desafíos asociados al almacenamiento, la seguridad operativa y la infraestructura necesaria para su abastecimiento.
Una carrera tecnológica con múltiples candidatos
El avance japonés se produce en un momento en que la industria marítima busca definir qué combustibles tendrán protagonismo en la transición energética. El metanol, el amoníaco, las baterías y los combustibles sintéticos compiten por ocupar espacios en segmentos diferentes del transporte marítimo, mientras los armadores evalúan costos, disponibilidad y madurez tecnológica.
Aunque el desarrollo se realiza en Japón, sus implicancias trascienden ampliamente al mercado asiático. La eventual expansión de buques impulsados por hidrógeno requerirá terminales capaces de abastecer este combustible, instalaciones de almacenamiento especializadas y nuevos protocolos de seguridad para las operaciones portuarias.
Un desafío para puertos, astilleros y proveedores energéticos
Para América del Sur, el debate adquiere relevancia en un contexto donde la industria marítima busca alternativas para cumplir los objetivos internacionales de reducción de emisiones. La aparición de motores comerciales capaces de operar mayoritariamente con hidrógeno agrega una nueva variable a las decisiones de inversión de puertos, astilleros y proveedores energéticos.
En Argentina, la transición probablemente no impacte primero sobre la flota oceánica que escala en los puertos del país, sino sobre la infraestructura necesaria para atenderla. La disponibilidad de combustibles alternativos, las capacidades de bunkering y los requisitos técnicos asociados podrían transformarse en factores de competitividad para los puertos de la región durante la próxima década.
El avance japonés no implica todavía una transformación inmediata del mercado marítimo. Sin embargo, marca un paso relevante en una industria que busca reducir su huella ambiental sin resignar autonomía ni capacidad operativa. Si las pruebas previstas para 2028 confirman los resultados obtenidos en tierra, el hidrógeno podría consolidarse como uno de los combustibles llamados a disputar un lugar en la próxima generación de buques comerciales.
Por: Redacción

