
La Escuela Naval Militar (ESNM) nació el 5 de octubre de 1872 bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. Antes de su creación, los oficiales se formaban de manera práctica directamente a bordo de los buques de guerra. La promulgación de la Ley Nº 568 marcó un antes y un después, profesionalizando la educación de los marinos argentinos bajo una estructura académica rigurosa.
En sus inicios, la institución funcionó de forma itinerante en naves emblemáticas como el vapor ARA «General Brown» y la corbeta ARA «Uruguay». No fue sino hasta el año 1943 cuando se estableció en su locación definitiva en la Isla Santiago, en la localidad bonaerense de Ensenada. Desde este rincón ribereño, la escuela ha visto pasar a numerosas generaciones de jóvenes motivados por el patriotismo y el rigor profesional. Este aniversario permite reflexionar sobre cómo una visión estratégica del siglo XIX logró consolidarse como una columna vertebral de la defensa nacional en el siglo XXI.
Una ceremonia con la mirada en el futuro
El acto central por los 154 años de trayectoria se desarrolló en la emblemática Plaza de Armas del instituto educativo. La conmemoración estuvo presidida por las máximas autoridades del Estado Mayor General de la Armada y los directores de la institución. Contó además con la participación de la comunidad local, veteranos de la Guerra de Malvinas y familiares de los cadetes.
Durante la jornada se entregaron prestigiosos reconocimientos a los estudiantes que demostraron los mejores desempeños académicos, aptitudes de mando y méritos militares a lo largo del ciclo lectivo.
El emotivo discurso del Director instó a los jóvenes a asumir el liderazgo del próximo capítulo de la historia naval con humildad, coraje y un profundo amor a la Patria. El cierre de los festejos estuvo marcado por el tradicional desfile del Cuerpo de Cadetes al compás de la Marcha de la Armada, complementado por el sobrevuelo de aeronaves de la Aviación Naval.
El viaje formativo y el arte de navegar
La propuesta de la Escuela Naval Militar de la República Argentina se destaca por combinar la excelencia científica de una carrera universitaria con las exigencias físicas y éticas de la vida militar. Los alumnos no solo adquieren capacidades técnicas en sistemas navales, infantería de marina y administración, sino que se nutren de los valores tradicionales de la camaradería y la disciplina.
El punto culminante de la formación llega durante el último año de instrucción a bordo del buque escuela Fragata ARA «Libertad». En este icónico navío, los futuros Guardiamarinas aplican en el océano abierto los conocimientos de navegación astronómica, maniobras marineras y diplomacia internacional cosechados en las aulas. De este modo, al celebrar un nuevo año de vida institucional, la Escuela Naval Militar ratifica que su horizonte sigue siendo el mar, su guía es la disciplina y su único propósito es el resguardo soberano de la Nación.
La ENM me marcó para siempre
Por donde pensase la Escuela Naval me parecía quedar grande, varios talles arriba del mío, otorgado por la Escuela 23 y la ENET N° 1 de Punta Alta.
Sus aulas y el nivel de los profesores, majestuosidad edilicia e historia de sus promociones, donde cada cadete graduado entregó su dote, para formar un verdadero espíritu de cuerpo naval que nos sobrevuela.
El temple siendo construido en cada esfuerzo, los límites siendo alcanzados como parte de una educación integral.
El respeto a las normas explícitas y la comprensión de los códigos navales, aquellos que no necesitan de una normativa, la camaradería y los barcos los enseñaron inequívocamente.
Los que allí nos forjamos hacemos parte de esa historia, habiendo honrado el legado. Mi nombre quedó escrito en mármol en los pasillos de la preciada Academia, pero lo más importante es que la herencia de todo ello persiste mi alma libre, la misma que aún navega en los mares del sur argentino.

Licenciado en Historia (UFPel) y Marino Mercante

