
Durante años, el crecimiento de la energía eólica marina estuvo asociado a parques instalados sobre estructuras fijadas al lecho marino. Esa tecnología permitió el desarrollo de grandes complejos offshore en Europa y Asia y consolidó a la eólica marina como una fuente relevante dentro de la transición energética global.
Sin embargo, el modelo presenta una limitación física evidente. A medida que aumenta la profundidad del mar, la construcción de fundaciones fijas se vuelve más compleja y costosa. Esa realidad restringe el acceso a vastas áreas oceánicas que poseen excelentes recursos eólicos, pero condiciones geográficas menos favorables para las soluciones convencionales.
Es precisamente en ese punto donde la industria comienza a concentrar una parte creciente de sus esfuerzos. La eólica marina flotante busca aprovechar zonas alejadas de la costa y de mayor profundidad mediante plataformas capaces de sostener aerogeneradores sin necesidad de apoyarse directamente sobre el fondo marino.
Del desafío tecnológico al desafío económico
A diferencia de lo ocurrido una década atrás, la discusión ya no gira exclusivamente alrededor de la viabilidad técnica. Los proyectos flotantes existen, operan y continúan acumulando experiencia en distintos mercados. Incluso algunas de las tecnologías involucradas ya funcionan comercialmente, como las fundaciones desarrolladas por BW Ideol, utilizadas en el parque eólico flotante EolMed en Francia.
La cuestión central comienza a desplazarse hacia otro terreno: los costos.
Las autoridades noruegas y los desarrolladores involucrados sostienen que la próxima etapa pasa por demostrar que estas soluciones pueden desplegarse de manera competitiva a escala industrial. Con ese objetivo, la agencia estatal Enova aprobó 3.940 millones de coronas noruegas para dos proyectos de demostración que incorporarán aerogeneradores flotantes de 18,5 MW, una de las mayores categorías de potencia actualmente disponibles para el mercado offshore.
Según los criterios establecidos por el programa, los recursos apuntan a validar tecnologías capaces de reducir los costos de construcción, fondeo, amarre y operación de este tipo de instalaciones.
Más mar disponible para la generación eólica
El interés industrial resulta comprensible. Mientras que las fundaciones tradicionales funcionan adecuadamente en determinadas profundidades, las plataformas flotantes abren la posibilidad de acceder a superficies marítimas mucho más amplias. Esto podría permitir el desarrollo de proyectos en regiones donde la energía eólica offshore convencional enfrenta restricciones técnicas o económicas.
Noruega aparece especialmente interesada en esa posibilidad. Su extensa costa, sus aguas profundas y su larga experiencia en operaciones marítimas y energéticas convierten al país en un escenario natural para ensayar nuevas soluciones offshore.
Al mismo tiempo, la evolución de la industria comienza a generar oportunidades para otros sectores vinculados al ámbito marítimo. Astilleros, empresas de ingeniería naval, fabricantes de estructuras flotantes, operadores portuarios y compañías especializadas en servicios offshore podrían beneficiarse si estas tecnologías avanzan hacia proyectos de mayor escala.
Una industria en busca de madurez comercial
La decisión noruega no implica por sí sola una transformación inmediata del mercado mundial. Tampoco garantiza que la eólica flotante alcance rápidamente los niveles de despliegue observados en la eólica marina tradicional.
Sin embargo, sí refleja una tendencia cada vez más visible dentro del sector energético: la búsqueda de soluciones que permitan ampliar la frontera operativa de la generación renovable en el mar.
La cuestión ya no consiste únicamente en demostrar que las plataformas flotantes funcionan. Ese paso comenzó a superarse. El desafío actual es lograr que la energía producida resulte competitiva frente a otras alternativas de generación y que los costos asociados a la construcción y operación de estos sistemas continúen descendiendo.
Si ese objetivo se concreta, la próxima expansión de la eólica marina podría producirse lejos de las costas y en profundidades donde hoy las fundaciones convencionales encuentran sus límites. Y esa posibilidad explica por qué gobiernos, desarrolladores y empresas energéticas comienzan a mirar con creciente atención a la eólica flotante como una de las próximas etapas de evolución de la industria offshore.
Por: Redacción

