
Buenos Aires. Una técnica innovadora. El municipio de Saint-Raphaël (Var) lucha contra una deforestación submarina muy particular: la de la posidonia. Estos pastos marinos albergan cientos de especies y, por lo tanto, son esenciales para el equilibrio de los ecosistemas marinos. Pero la posidonia se ve amenazada cada verano por las anclas salvajes, especialmente en la bahía de Agay, un lugar muy frecuentado por los navegantes.
«El puerto de Agay es un lugar históricamente muy frecuentado por los navegantes. Había entre 1.500 y 2.000 pasos de barcos por temporada que llegaban a fondear con daños a la posidonia», detalló Nicolás Marty, concejal de Mar y Costa Legal, en el micrófono de BFM Nice Côte d’Azur.
Para responder a este problema ambiental, el municipio de Saint-Raphaël comenzó a tomar medidas en 2004. Los buzos instalaron boyas en amarres ecológicos cada año, antes del comienzo del período de verano.
Recolonización del puerto
Para ello, se han colocado 103 boyas que permiten fondear a los navegantes sin dañar el fondo marino y, sobre todo, la posidonia.
“Estamos sobre un ancla doble, unos tornillos que se atornillan al fondo del mar, que se rematan con una viga. Es un sistema que puede sujetar barcos de hasta seis toneladas”, explicó el patrón del puerto de Saint-Raphael en BFM Niza Costa Azul.
Y la innovación parece estar dando sus frutos, un ingeniero marino explicó que “año tras año hemos visto como la posidonia recoloniza rápidamente todo el puerto de Agay. Especialmente a nivel de fondeaderos ecológicos donde hoy en día, la posidonia coloniza el propio sistema de fondeo, con toda la diversidad de biodiversidad que le acompaña: peces, moluscos”, especificó.
Buenas noticias para el medio ambiente. Descriptas como los pulmones del Mediterráneo, las praderas de posidonia son una auténtica trampa de carbono, muy superior a los bosques terrestres.
Fuente: BFM Nice Côte d’Azur
Por: Redacción

