
Buenos Aires. Según hizo público en un informe el Comando Central de Estados Unidos, el ataque al petrolero Mercer Street, que mató a su capitán y un oficial de seguridad, fue realizado por un “UAV kamikaze” (vehículo aéreo no tripulado) de Irán. Así lo indican los restos hallados en el tanquero.

Además de identificar el método del ataque y sus daños, el CENTCOM reveló que hubo dos ataques fallidos contra el Mercer Street, el día anterior. El informe revisó el análisis in situ realizado por la Marina estadounidense, así como el trabajo adicional en la sede de la Quinta Flota de USA en Manama, Bahréin, y las posteriores pruebas y verificaciones adicionales en un laboratorio nacional de EE. UU.
El informe concluye que hubo una “confluencia de múltiples componentes con identidades muy específicas y coincidentes con UAV de ataque unidireccionales iraníes conocidos previamente”, de acuerdo a lo explicado por el portavoz de CENTCOM, Capitán Bill Urban, de la Marina norteamericana. “El uso de UAV kamikaze de ataque unidireccional, diseñados y producidos por Irán es una tendencia creciente en la región. Irán y sus representantes los utilizan activamente contra las fuerzas de la coalición en la región, incluyendo objetivos en Arabia Saudita e Irak.»

CENTCOM reveló por primera vez que la tripulación del Mercer Street informó de dos ataques a través de llamadas de socorro en la noche del 29 de julio. Ninguno de los UAV explosivos utilizados en esos primeros ataques alcanzó el petrolero, sino que impactaron en el mar cerca del buque. Sin embargo, la tripulación recuperó del agua pequeños restos de al menos uno de los vehículos aéreos no tripulados, que luego entregaron a los investigadores estadounidenses.
Al día siguiente, 30 de julio, el buque tanque fue nuevamente atacado con un tercer UAV que, según informa el CENTCOM, estaba cargado con un explosivo militar. La explosión que siguió al impacto del UAV creó un agujero de aproximadamente 2 metros de diámetro en la parte superior de la cabina del piloto y dañó gravemente el interior. Los investigadores encontraron indicios de que el dron llevaba un explosivo a base de nitrato, identificado como RDX, lo que indica que el UAV había sido manipulado para causar lesiones y destrucción.
Fuente: CENTCOM y Maritime Executive

