

Buenos Aires. La Guerra de Malvinas comenzó el 2 de abril de 1982 con el desembarco argentino en las islas. En respuesta, el Reino Unido envió una flota de guerra para recuperar el territorio. Dentro de la Armada Argentina, el Crucero ARA General Belgrano, una nave veterana que había servido en la Segunda Guerra Mundial bajo la bandera estadounidense antes de su transferencia a Argentina en 1951, tenía la misión de patrullar las aguas al sur de las islas.
El 30 de abril, la Primer Ministro británica Margaret Thatcher autorizó el ataque al Belgrano, a pesar de que se encontraba «fuera de la zona de exclusión establecida por el Reino Unido». Dos días después, el submarino nuclear HMS Conqueror disparó tres torpedos, dos de los cuales impactaron y sellaron el destino del crucero argentino.
El hundimiento
A las 16:00 horas del 2 de mayo, el primer torpedo golpeó la sala de máquinas y cortó el suministro eléctrico. El segundo impacto fue devastador, generando una explosión que arrancó la proa del buque. Sin comunicación y con el barco inclinándose rápidamente, la tripulación comenzó la evacuación en condiciones extremas: frío, oscuridad y el peligro de un naufragio inminente.
Entre los 1.093 tripulantes, los sobrevivientes enfrentaron el terror de la deriva en balsas, con temperaturas gélidas y el constante riesgo de hipotermia. Aunque los equipos de rescate lograron salvar a la mayoría, 323 marinos fallecieron, convirtiendo el ataque en el episodio más trágico de la guerra.
El legado y la memoria
Con el paso de los años, el hundimiento del General Belgrano se ha convertido en un símbolo de sacrificio y resistencia. Cada 2 de mayo, Argentina rinde homenaje a sus héroes caídos, con ceremonias en el Cenotafio de los Caídos en Malvinas, en Plaza San Martín, y en otras ciudades del país.
Los sobrevivientes han dedicado su vida a mantener viva la memoria, relatando sus experiencias en documentales, libros y entrevistas. Para muchos, el hundimiento del Belgrano reafirmó el compromiso de Argentina con la reivindicación de la soberanía sobre las islas Malvinas, una causa que sigue vigente en el ámbito diplomático y cultural.
Más allá de la tragedia, el recuerdo del General Belgrano nos invita a reflexionar sobre el valor del sacrificio y la importancia de la memoria histórica. A 43 años del hundimiento, el dolor persiste, pero también la certeza de que su legado no será olvidado.
Por: Redacción

