
Buenos Aires. En los días fundacionales de la Patria, cuando la Primera Junta delineaba los primeros trazos del Estado independiente, Mariano Moreno firmó el decreto que daría origen a una institución clave para la soberanía fluvial: la Capitanía de Puertos del Río de la Plata. Con la designación de Martín Jacobo José Thompson como su primer titular, nacía lo que hoy es la Prefectura Naval Argentina.
Desde aquel 30 de junio de 1810, la función de proteger los accesos fluviales, fiscalizar el tráfico portuario y garantizar la seguridad en aguas interiores se volvió un pilar para la construcción del nuevo orden nacional. La figura de Thompson, con formación naval y espíritu republicano, encarnó el ideal de servicio a la Nación desde el agua, sentando un precedente de autoridad legítima en el ámbito marítimo.
A lo largo de su historia, la institución ha evolucionado al ritmo del país: de fuerza portuaria colonial a autoridad marítima moderna, integrada a estándares globales y con despliegue en todo el litoral fluvial y marítimo argentino. Su rol ha sido clave no solo en seguridad y control, sino también en asistencia humanitaria, formación técnica y presencia estratégica en el Atlántico Sur.
Hoy, con más de 20.000 efectivos y capacidades tecnológicas de avanzada —como el sistema Guardacostas o el monitoreo satelital de la ZEE— la Prefectura lidera la lucha contra el narcotráfico, la pesca ilegal y los delitos complejos transnacionales. Sus institutos de formación en Zárate siguen proyectando excelencia profesional hacia el futuro.
A 215 años de su creación, la Prefectura Naval Argentina honra su legado defendiendo el presente y preparándose para los desafíos que vienen. Su historia no es solo pasado: es una brújula viva de compromiso, vocación y soberanía.
Por: Redacción

