
En menos de 72 horas, dos buques mercantes liberianos fueron hundidos por fuerzas hutíes en el Mar Rojo. El más reciente, el granelero Eternity C, fue atacado con drones, lanchas rápidas y armas ligeras, dejando tres muertos y varios desaparecidos. La secuencia evidencia una escalada táctica que ya no puede interpretarse como simple piratería.

El antecedente inmediato —el hundimiento del Magic Seas— ya había encendido las alarmas. En esa oportunidad, la ofensiva combinó drones kamikazes, abordajes armados y fuego de proyectiles, todo difundido por los hutíes en una narrativa que excede lo militar: una declaración ideológica y religiosa.
Esa narrativa se sostiene en un discurso que fusiona antisionismo, antiimperialismo y teología militante. Los hutíes enarbolan el lema “Victoria para el Islam” como legitimación de sus ataques, alineándose con el eje chiita que incluye a Irán, Hezbolá y Hamás. El Mar Rojo se convierte así en escenario de una guerra simbólica, donde los barcos se hunden con más que explosivos: se hunden con consignas.
Frente a esto, la reacción europea ha sido tibia. Misiones como Aspides y Atalanta muestran claras limitaciones: mandatos restringidos, inteligencia fragmentada y protocolos defensivos pensados para piratería convencional. Hoy, los hutíes operan como insurgencia híbrida, con capacidad balística, naval y tecnológica que supera a lo previsto por las coaliciones navales.
Estados Unidos, aunque más activo, tampoco logra frenar la ofensiva. A pesar de más de 200 bombardeos y una tregua temporal alcanzada en mayo, los ataques continúan. La participación del USS Carl Vinson y el despliegue de bombarderos B-2 a Diego García muestran la seriedad con la que Washington aborda el conflicto, aunque sin resultados definitivos. Incluso tras el hundimiento del Eternity C, la Marina estadounidense denunció el secuestro de marineros por parte de los hutíes, evidenciando la vulnerabilidad persistente.
En este nuevo escenario, el concepto de seguridad marítima exige revisión urgente. Las rutas por el Mar Rojo ya no son simples corredores de carga, sino territorios en disputa ideológica, táctica y narrativa. Confluencia Portuaria lo anticipó con el análisis del Magic Seas; hoy, la evidencia se consolida con otro naufragio. La logística global no enfrenta sólo desafíos técnicos: enfrenta una mutación geopolítica que redefine el equilibrio en los mares.
Datos confirmados | Ataques hutíes a mercantes (6–9 julio)
- El Magic Seas (6/7) y el Eternity C (9/7), ambos de bandera liberiana y operados por empresas griegas, fueron hundidos en el Mar Rojo por fuerzas hutíes.
- En el caso del Eternity C, la ofensiva se extendió por dos días consecutivos, empleando drones marinos, RPGs y embarcaciones rápidas.
- Resultado: 4 muertos confirmados, 6 rescatados tras 24 horas en el agua, y 15 desaparecidos.
- Los hutíes justificaron el ataque alegando que el buque se dirigía a Israel.
- La embajada estadounidense en Yemen denunció el secuestro de sobrevivientes por parte de los rebeldes.
- En ambos casos, la comunidad marítima internacional condenó los ataques como “crímenes contra civiles”.
Fuentes: Daily Mail, UKMTO, declaraciones oficiales y agencias navales europeas.
Por: Redacción

