

Buenos Aires. Actualmente hay diversas empresas – nacionales o extranjeras – abocadas a la ampliación y optimización de sus actividades. En esta época de crisis económica generalizada el empresariado pesquero más audaz y previsor apuesta a reinvertir, en la construcción de barcos a medida o en la refacción de los que ya están en el mar.
Es lo que sucede cuando se vislumbran oportunidades y para ello se actúa en consecuencia en la planificación, incorporación de nuevas unidades y, con la misma atención, recuperar a la flota en uso. De este modo se logra la dinamización de los negocios que conlleva a la generación de empleos, contribuyendo finalmente con la economía del sector, de las ciudades portuarias y del país.
Las condiciones favorables de geografía, los recursos naturales y una larga historia de esfuerzo y mucho trabajo han colocado a la ciudad de Mar del Plata y a su puerto en lugar de destaque en relación a la pesca atlántica. Existe en esa región una excelente mano de obra, hubo y hay grandes escuelas de oficio legadas de los predecesores, muchos inmigrantes y verdaderos artistas en el trabajo vinculado a los barcos y a la obtención del pescado.

A este cónclave fue convocado Juan Gradmont, oriundo de Punta Alta, nieto de marino y, a pesar de su juventud, un conductor naval con gran experiencia en barcos dedicados a la captura del calamar (poteros) y también con períodos cumplidos a bordo en batimetría, balizadores y barcazas de provisión de combustible en terminales o fondeaderos.
Con Gradmont mantuvimos una charla sobre su rol en las tareas que se están realizando en el Don Francisco I y nos dejó estas frases:
“Mi responsabilidad es llevar adelante el departamento de máquinas, coordinando las tareas de reparación naval, para darle media vida a la propulsión, energía y generación de frío en el pesquero de la empresa Iberconsa. Todo un desafío teniendo en cuenta las dimensiones y capacidades de la nave, emblema de la reconocida naviera y la gran inversión en el proyecto.”

“Desde hace algunas semanas en el potero se puede apreciar el trabajo incesante de una veintena de talleres navales, organizados por la jefa de obra Lucila Alonso, estudiante de ingeniería naval destacada a tal fin por la Compañía. Un sinfín de labores que avanza en la concreción de las tareas y de la excelencia, para dejar al buque moderno y más competitivo.”
“Por mencionarles algunas de las refacciones que se están realizando, les puedo contar sobre la instalación de dos motores auxiliares a estrenar, soldadores trabajando en la instalación de tuberías nuevas, electricistas abocados en labores específicas para mejorar los rendimientos de potencia y mecánicos navales desarmando el motor principal para su recorrido completo.”
Y finalizando su relato, Juan agregó: “Asimismo, se desempeñan paralelamente frigoristas buscando la optimización de la planta frigorífica, para un mayor rendimiento de congelado. Sumado a ello, el cambio de canaletas y otras mejoras en cubierta y el montaje de la planta de proceso a estrenar, a cargo del capitán Álvaro Deschisve.”
Por: Redacción

