
Buenos Aires. La desregulación de la marina mercante en Argentina ha generado una fuerte reacción por parte de sindicatos y sectores vinculados al transporte marítimo. El gobierno de Javier Milei ha impulsado un decreto que permitiría la operación de buques extranjeros en el cabotaje nacional, lo que pondría fin a la exclusividad histórica de la marina mercante argentina.
Los gremios del sector han denunciado que esta medida podría afectar directamente unos 22.000 puestos de trabajo en todo el país, incluyendo 8.000 en Rosario y la región. Además, advierten que la desregulación implicaría una pérdida de control sobre rutas estratégicas y recursos nacionales, afectando la soberanía económica del país.
En respuesta, sindicatos como la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) han organizado movilizaciones en distintas ciudades, incluyendo Rosario y Santa Fe, para concientizar sobre los riesgos de esta política. También se han llevado a cabo reuniones con autoridades provinciales, como el gobernador Axel Kicillof, quien expresó su preocupación por el impacto de la medida en la industria naval y el comercio exterior.
Desde una perspectiva histórica, expertos señalan que la desregulación del sector ya se había implementado en los años 90 con el decreto 1.772/91, lo que llevó a la desaparición de la flota mercante argentina en el comercio internacional. La nueva iniciativa del gobierno parece seguir una línea similar, favoreciendo la apertura del mercado a actores extranjeros en detrimento de la industria nacional.
En resumen, la desregulación de la marina mercante en Argentina podría generar un impacto significativo en el comercio y la infraestructura portuaria del país. Aquí algunos puntos clave:
- Competencia y costos: La apertura del cabotaje a buques extranjeros podría reducir costos operativos para algunas empresas, pero también podría afectar la competitividad de la industria naval argentina, desplazando a actores locales.
- Pérdida de empleo: Se estima que la medida podría poner en riesgo miles de puestos de trabajo en el sector marítimo y portuario, afectando tanto a tripulaciones como a astilleros y servicios asociados.
- Soberanía y control logístico: La presencia de flotas extranjeras en rutas estratégicas podría disminuir el control nacional sobre el comercio y la seguridad en vías navegables.
- Impacto en la infraestructura portuaria: La desregulación podría modificar la demanda de servicios portuarios, favoreciendo puertos con mayor capacidad de recibir buques internacionales y afectando a terminales más pequeñas.
- Precedentes históricos: Experiencias previas de desregulación en los años 90 llevaron a la desaparición de la flota mercante argentina en el comercio internacional, lo que podría repetirse si no se implementan medidas de protección para la industria nacional.
Por: Redacción

