
El otro día le preguntaron al abogado Luis Lacalle Pou, actual presidente de Uruguay, el porqué del buen momento económico y social de su país, a lo cual y sin hesitar respondió contundente: “la fortaleza de este país está en el respeto a sus Instituciones”. Esa frase tan austera me quedó dando vueltas en la cabeza.

El sábado pasado, en misa en la hermosa Parroquia de San Telmo el padre Eduardo Garraham citó a la parte del Evangelio donde Jesús les dice a sus discípulos, “vayan, transmitan la palabra de Dios y amen al prójimo, del mismo modo que yo los amé a ustedes”. La homilía del padre permaneció en mi mente, girando.
Hoy es el día de la Armada, además de las evocaciones, los saludos entre antiguos camaradas y fotos de otros tiempos, cabe perfectamente la reflexión. Para tal se sumaron los dos conceptos que decantaron de un lógico y sentido razonamiento: es necesario respetar a nuestras Instituciones y amarlas, dado que son las mismas las que permanecieron mientras no existíamos y estarán vigentes cuando a nosotros nos posicionen con los pies para adelante.
Las Instituciones y sus normas son un ente regulador en la vida de las personas en una República, son el filtro y el freno de las posibilidades de caprichos y vanidades de aquéllos quienes se postulan a administrar o gobernar dentro del Estado. Son la garantía de vivir seguro en sociedad y que ninguna arbitrariedad pueda afectar o perseguir a alguna persona.
Es menester tener en ese respeto a la vigencia del hilo conductor más importante que un ciudadano que se precie republicano deba tener, la aceptación de conceptos acumulados en años y plasmados en un contrato, representado por el correcto funcionamiento de las Instituciones a las cuales formamos y las cuales nos modelan como ciudadanos de bien.
La Armada, Salvaconducto indispensable en la defensa de la Soberanía argentina en el Mar hace parte de esto que menciono. Institución y su gente que, así como la sociedad que la nutre va cambiando, pero mantiene los valores esenciales para sus miembros y en ello extenderla a la ciudadanía que la sostiene y a la cual debe proteger.
Licenciado en Historia y Marino Mercante

