
Buenos Aires. Cada 25 de noviembre la Argentina celebra el Día de la Marina Mercante, en memoria de la fundación de la Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano”. La iniciativa surgió en 1799, cuando Belgrano, como secretario del Real Consulado de Buenos Aires, impulsó la creación de un instituto de enseñanza superior dedicado a la náutica. La escuela nació bajo el Patronazgo de San Pedro González Telmo, protector de los navegantes, reafirmando el carácter espiritual y estratégico de la formación marítima.

El objetivo era dotar al país de oficiales formados en ciencias marítimas y consolidar una flota mercante propia. La escuela fue dirigida por el ingeniero Pedro Antonio Cerviño, acompañado por el piloto Juan Alsina. Las clases comenzaron en el Real Consulado y el primer buque escuela fue el bergantín goleta San Xavier. Desde entonces, generaciones de marinos mercantes se formaron en sus aulas, sosteniendo la navegación y el comercio exterior.
Historia y legado
La Marina Mercante argentina se consolidó como pieza clave del comercio exterior y del transporte fluvial y marítimo. Durante el siglo XIX y gran parte del XX, los buques mercantes nacionales enlazaron puertos, sostuvieron el intercambio de mercaderías y proyectaron la soberanía más allá de las costas.
La formación de oficiales en la Escuela Nacional de Náutica y luego en la Escuela Nacional Fluvial permitió dotar al país de profesionales altamente capacitados. La Marina Mercante fue también un espacio de movilidad social y de integración regional, con marinos que conectaban provincias y países vecinos a través de ríos y mares.
En su momento de mayor desarrollo, la flota mercante argentina llegó a contar con centenares de buques, operados por empresas estatales y privadas. El transporte marítimo y fluvial era considerado un componente estratégico de la economía nacional y un factor de soberanía logística.
Actualidad y desafíos
Hoy, la Marina Mercante enfrenta un escenario muy distinto. La flota nacional se ha reducido drásticamente y gran parte del comercio exterior depende de buques extranjeros. Armadores, sindicatos y especialistas advierten que las políticas de desregulación y la falta de incentivos han debilitado la capacidad del país para preservar su soberanía logística.
La baja competitividad, la escasa renovación de buques y la pérdida de participación en el transporte internacional marcan una actualidad magra. La conmemoración del 25 de noviembre se convierte así en un recordatorio de lo que supo ser un sector estratégico y de los desafíos pendientes para recuperar protagonismo.
El Día de la Marina Mercante invita a reflexionar sobre la necesidad de políticas públicas que fortalezcan el transporte marítimo y fluvial nacional. La historia iniciada en 1799 con la Escuela Náutica de Belgrano, bajo el Patronazgo de San Telmo, demuestra que la formación y la planificación estratégica son pilares para sostener la soberanía logística. La efeméride no es solo un homenaje al pasado, sino también una oportunidad para proyectar un futuro en el que la Marina Mercante vuelva a ocupar un lugar central en el comercio exterior argentino.
Director en Confluencia Portuaria

