

Madrid, España. El sector pesquero europeo, representado por Europêche y Cepesca, ha manifestado su profunda preocupación ante la propuesta de la Comisión Europea para el Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028–2034. El nuevo instrumento, presentado ayer en Bruselas, fusiona diversos programas de financiación –incluido el actual Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura (FEMPA)– en un fondo más amplio que, paradójicamente, omite a la pesca incluso en su denominación oficial. Para los representantes del sector, este gesto simbólico revela una marginación institucional que amenaza la continuidad de una actividad estratégica para Europa.
Menos fondos, más incertidumbre
La propuesta limita la asignación específica para pesca a tan solo 2.000 millones de euros, frente a los 6.100 millones del periodo anterior, en un contexto donde el presupuesto general de la UE se duplicará. Esta reducción no solo debilita el respaldo financiero a una flota que enfrenta altos costes operativos, escasez de tripulaciones y competencia internacional, sino que también pone en riesgo la seguridad alimentaria y la resiliencia territorial. “Esperábamos un apoyo ambicioso para una flota que garantiza dietas saludables y protección ambiental. En cambio, vemos cómo se debilita el respaldo a un sector esencial”, denuncia Javier Garat, presidente de Europêche y secretario general de Cepesca.
El sector advierte además sobre el riesgo de una “doble absorción” de los fondos pesqueros: por un lado, al integrarse en un instrumento más amplio; por otro, al alinearse con los objetivos del Pacto Europeo del Océano, lo que diluye su capacidad para responder a las necesidades reales del sector. La pesca deberá competir por recursos con otras áreas de la economía azul, como la energía marina, la biotecnología o la desalinización, en un escenario de creciente presión presupuestaria.
Una hoja de ruta sin rumbo
A esta situación se suma la falta de normas claras sobre cofinanciación para buques de más de 12 metros y la ausencia de medidas financieras obligatorias, lo que deja en manos de los Estados miembros la decisión de apoyar –o no– a sus respectivas flotas. Esta fragmentación amenaza la equidad dentro del mercado único y profundiza las desigualdades entre países.
El MFP no es solo una herramienta financiera: es una hoja de ruta política que refleja las prioridades estratégicas de la UE. Y en ese mapa, la pesca parece haber quedado en los márgenes. “Esto no es lo que se nos prometió”, concluye el sector, que llama a los responsables políticos europeos a asegurar un fondo independiente, reforzado y adaptado a las necesidades específicas de la pesca. En tiempos de transición ecológica y desafíos globales, la pesca no puede ser vista como un vestigio del pasado, sino como un pilar estratégico para una Europa sostenible, resiliente y territorialmente equilibrada.
Fuente: CEPESCA y Europêche
Por: Redacción

