
Mientras la misión Aspides no pisa la zona caliente, Grecia activa su buque hospital Giant tras ataques a cargueros con bandera maltesa y tripulación extranjera. La resiliencia mediterránea se mide en HP, decisiones logísticas y voluntad geopolítica.
A plena marcha, el buque más potente de la flota griega avanza en solitario hacia el Mar Rojo. Lo hace después de dos ataques en menos de una semana —uno al Magic Seas, con tripulantes filipinos; otro al Eternity C, cargado con cereales— y frente a la inacción europea en el corredor Houthi. Con 16.000 HP y capacidad hospitalaria, el Giant no está armado, pero su presencia busca disuadir.
El ministro Kikilias lo resumió en una frase: «Respondemos con resiliencia y responsabilidad». En territorio griego, la reacción armatorial se multiplica. Representantes de navieras y sindicatos piden presencia sostenida, mientras las cifras de ataques desde 2023 siguen en ascenso —más de 50, con cinco muertes y dos secuestros confirmados.
La misión Aspides, impulsada por Grecia, Alemania y Francia, aún no define protocolos operativos fuera de Bab al Mandeb. En paralelo, los Houthi intensifican su narrativa: reivindican ataques en defensa de Palestina y extienden su radio de acción. El vacío europeo se llena con gestos nacionales.
Para el ecosistema logístico mediterráneo, el despliegue del Giant no es solo un operativo naval. Interpela el rol de Grecia en la seguridad marítima internacional y reafirma una postura que conecta puertos, flota mercante y estrategia territorial en un punto neurálgico del comercio global.
Por: Redacción

