
El marco Net-Zero propuesto por la IMO buscaba establecer una hoja de ruta global para la descarbonización del transporte marítimo, con metas intermedias hacia 2030 y neutralidad total en 2050. Sin embargo, durante las últimas sesiones del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC), armadores, operadores y estados miembros expresaron preocupaciones técnicas y económicas que llevaron a suspender su adopción.
Entre los puntos críticos señalados por el sector se destacan:
- Falta de interoperabilidad tecnológica entre sistemas de propulsión alternativos, infraestructura portuaria y certificadoras.
- Ausencia de mecanismos de verificación claros para emisiones, compensaciones y trazabilidad energética.
- Desigualdad normativa entre países que podría generar distorsiones competitivas y deslocalización operativa.
- Plazos de implementación considerados inviables para flotas en transición o regiones sin acceso a combustibles alternativos.
Impacto en astilleros, puertos y certificadoras
La postergación del marco Net-Zero genera incertidumbre en sectores que ya habían iniciado procesos de reconversión industrial. Astilleros que invirtieron en diseño de buques híbridos o eléctricos, puertos que adaptaron terminales para combustibles alternativos y certificadoras que desarrollaron protocolos de verificación, enfrentan ahora un escenario normativo difuso.
🔹 En América Latina, esta indefinición afecta directamente a proyectos de transición energética en puertos como Santos, Cartagena y Bahía Blanca, donde se articulaban iniciativas piloto con apoyo internacional.
🔹 En Europa, puertos como Rotterdam y Algeciras habían comenzado a operar corredores verdes con trazabilidad digital, en alianza con el Canal de Panamá y nodos del Mediterráneo.
Reacciones institucionales
Desde la Asociación Internacional de Armadores (ICS) se emitió un comunicado solicitando “una hoja de ruta clara, con incentivos realistas y estándares verificables”.
La Asociación de Puertos Europeos (ESPO) expresó su preocupación por el impacto en inversiones ya comprometidas, y pidió “coherencia normativa y respaldo financiero multilateral”.
En paralelo, organizaciones ambientales como Transport & Environment criticaron la postergación, señalando que “la industria marítima no puede seguir dilatando decisiones estructurales que afectan al planeta”.
Lectura editorial: ¿una pausa estratégica?
Más allá de la tensión evidente, la postergación puede interpretarse como una pausa estratégica que permita articular mejor los intereses técnicos, económicos y ambientales.
La gobernanza climática requiere trazabilidad normativa, interoperabilidad operativa y legitimidad institucional. Sin estos elementos, cualquier marco regulatorio corre el riesgo de convertirse en letra muerta.
La decisión de la IMO de postergar el marco Net-Zero no implica un retroceso, sino una confirmación de que la transición energética en el transporte marítimo exige más que metas ambiciosas: requiere viabilidad operativa, consenso técnico y planificación institucional.
Los actores que logren anticipar esta nueva fase —con resiliencia normativa y trazabilidad estratégica— serán los que lideren la próxima década de la logística global.
Por: Redacción

