
La Bahía Galathea, en el extremo sur del archipiélago de Andamán y Nicobar, será el epicentro de una transformación sin precedentes. El nuevo puerto mayor, ya oficializado por el gobierno indio, tendrá una capacidad proyectada de 16 millones de TEUs por año y aprovechará una profundidad natural superior a los 20 metros, ideal para buques de gran calado. La obra se desarrollará en cuatro fases, con la primera operativa en 2028, y forma parte de un plan integral que incluye un aeropuerto internacional, una planta de energía y una ciudad planificada. La inversión total supera los ₹81.800 crore.
El ministro de Puertos y Transporte Marítimo, Sarbananda Sonowal, lo definió como “un hito en el desarrollo de una India autosuficiente y competitiva en el comercio global”. El secretario T.K. Ramachandran confirmó que “el proyecto ha recibido todas las aprobaciones ambientales y está listo para avanzar en los próximos meses”.
Pero el megaproyecto no está exento de controversias. La isla forma parte del Sundaland Biodiversity Hotspot, una región de alta sensibilidad ecológica reconocida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera. La bahía Galathea es zona de anidación de tortugas laúd y hábitat de especies endémicas. Organizaciones científicas y ambientales advierten sobre el riesgo de fragmentación ecológica y pérdida de biodiversidad, pese a las “medidas ejemplares de mitigación” anunciadas por el gobierno.
Desde el punto de vista logístico, el puerto busca reducir la dependencia india de hubs extranjeros como Colombo, Singapur y Port Klang, que hoy concentran el 75% del transbordo de carga del país. Su ubicación estratégica —a solo 40 millas náuticas del estrecho de Malaca— lo proyecta como punto de conexión clave en los corredores India-Medio Oriente-Europa y Norte-Sur.
Para los operadores logísticos, el proyecto abre oportunidades en planificación de rutas, servicios portuarios y conectividad multimodal. También plantea interrogantes sobre el equilibrio entre desarrollo y conservación, en una región donde la infraestructura y la biodiversidad compiten por el mismo territorio.
La construcción del puerto en Gran Nicobar no es solo una obra de infraestructura: es una declaración geopolítica. India busca consolidar su rol como potencia marítima en un escenario global marcado por la competencia logística, la transición ecológica y la reconfiguración de rutas comerciales. El desafío será sostener esa ambición sin perder de vista el equilibrio territorial, ambiental y estratégico que exige una obra de semejante magnitud.

Analista Internacional

