
Berisso. Con pasado en la Marina Mercante y trayectoria en la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, Jorge Metz se presenta como candidato a diputado provincial por la Octava Sección Electoral, dentro del partido creado y liderado por María Eugenia Talerico.
En esta entrevista con Confluencia Portuaria, repasa su historia familiar ligada al mar, su diagnóstico del sistema portuario bonaerense y las iniciativas que planea llevar a la Legislatura. Desde la autonomía municipal hasta la gestión del riesgo hídrico en La Plata, Metz apuesta por devolverle voz a los vecinos y por una política con arraigo y transparencia.
Confluencia Portuaria: ¿Qué lo llevó a embarcarse en la Marina Mercante, y qué le dejó esa experiencia en términos humanos y estratégicos?
Jorge Metz: Vengo de padre y tíos que navegaron toda su vida en buques de la Marina Mercante por el mundo, y terminaron en el cabotaje nacional. En el caso de mi padre, participó en la construcción, en Italcantieri Monfalcone (Trieste), de los cuatro buques italianos que compró YPF a fines de los años 70: Cañadón Seco, Medanito, Puerto Rosales y Campo Durán. Justamente con la llegada de esos buques a la Argentina, mi padre se jubiló y yo empecé a navegar en septiembre de 1979.
CP: ¿Hay alguna enseñanza del mar que todavía lo guía en la toma de decisiones políticas?
JM: Por supuesto. Nosotros, los hombres de mar, estamos educados en el fundamentalismo de la autoridad, a partir del liderazgo, la sabiduría y el conocimiento de la profesión. Esa situación no existe en la política actual, donde cualquiera habla de lo que quiere y cree que puede conducir y ejecutar cualquier cosa. Los políticos actuales nos llevaron a este estado de colapso que vive la Argentina, por culpa de tantos farsantes, mentirosos, charlatanes y populistas desde la vuelta de la democracia.
Metz se mueve como pez en el agua entre recuerdos familiares, diagnósticos técnicos y definiciones políticas. La charla avanza con naturalidad, entre mate y mate, y empieza a adentrarse en su paso por la gestión pública, donde el mar sigue siendo brújula pero la arena es más movediza.

CP: Durante su paso por la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, ¿cuál fue la política que más lo representó y cuál la que no logró concretar?
JM: Asumimos en un estado de colapso de la Marina Mercante y con un abuso de las tasas y costos de los servicios a los buques, que dejaban fuera de competencia a los puertos argentinos. También enfrentamos la relación con Uruguay, con quien se habían cumplido 40 años desde la firma del Tratado del Río de la Plata, y que, después de la instalación de las papeleras, el gobierno anterior no dejó de perseguir la actividad de los puertos y las exportaciones, llegando incluso a perjudicar a nuestros propios puertos.
Muchas fueron las batallas ganadas, pero la competitividad es una tarea permanente: si te dormís, te hacen cartera. Y si encima no sabés o no conocés este espacio oscuro, te llevan a que te peguen una patada en la cola.
CP: ¿Qué diagnóstico hace hoy del sistema portuario bonaerense? ¿Qué actores deberían tener más voz en su planificación?
JM: El colapso que heredamos antes de nuestra gestión en la SSPVNYMM fue profundo, y los puertos bonaerenses venían de años en los que directamente les tiraron los puertos por la cabeza. Creo que logramos una gestión reconocida, pero esa situación no es eterna. La política suele hacer todo lo posible para destruir lo que se hace bien, y hoy muchos puertos están al borde de la quiebra. Otros siguen sin mejoras ni obras, cuando durante años nos cansamos de inaugurar infraestructura clave.
En Puerto La Plata, por ejemplo, la última obra reconocida fue la reconstrucción de la escollera del este, que culminó en 2006. Pero no es un caso aislado: hubo puertos que, por nivel de recaudación, podían comprarse un avión por mes, y hoy no tienen presupuesto ni para cambiar las cubiertas de las camionetas de la administración.
Queremos un Estado que rinda cuentas. Por eso impulsamos una reforma profunda del Tribunal de Cuentas, la creación de Observatorios de Transparencia en cada municipio, una ley de financiamiento electoral clara y justa, y la auditoría real de la Legislatura y de los puertos provinciales.
CP: Usted ha sido crítico del tratamiento aduanero del cabotaje nacional. ¿Qué cambios propone y qué impacto tendrían en los puertos bonaerenses?
JM: He sido crítico del tratamiento aduanero del cabotaje nacional porque es, sin dudas, uno de los aspectos más nocivos del sector. Propongo la eliminación de la intervención de Aduana en el cabotaje nacional. No haría falta modificar el Código Aduanero completo, solo ajustar su aplicación en este segmento. El impacto sería inmediato y profundo.
Hoy, un viaje de cabotaje que debería durar 8 días se extiende a 24 o 28 días por trámites innecesarios, lo que dispara los costos del flete, especialmente en rutas como la de Ushuaia. Además, hay que corregir las enormes dotaciones fantasmas y los horarios absurdos para habilitar operaciones.
Con esta reforma, volveríamos a tener un cabotaje nacional activo en todo nuestro litoral marítimo y fluvial. Y desaparecerían esos personajes que, con motosierra en mano, corren a los trabajadores sin vergüenza ni conocimiento del sector.
CP: ¿Qué representa para usted competir en la Octava Sección, un territorio que conoce desde adentro y donde ha desarrollado gran parte de su trayectoria?
JM: La Octava Sección es mi casa, mi pertenencia. Es donde nací, donde soñé con una ciudad Capital de la provincia de Buenos Aires. Hoy, lamentablemente, se ha convertido en un barrio más del AMBA, te diría incluso un barrio más del Conurbano.
Este proceso de degradación comenzó en la época del sueño del Puente Colonia–Punta Lara. Todos estábamos preocupados por quedar a la vera de esa conexión estratégica, pero finalmente fuimos invadidos por personajes ajenos a la ciudad, sin arraigo ni compromiso con su identidad.
Sin embargo, los que conocemos esta tierra desde adentro sabemos que podemos volver a ser una Capital de Excelencia. Lo llevamos en la memoria, en la historia y en la vocación de recuperar lo que nos pertenece.

CP: ¿Qué temas piensa llevar a la Legislatura que hoy no tienen suficiente representación?
JM: Vamos a llevar a la Legislatura temas que hoy no tienen suficiente representación, pero que son urgentes para transformar la provincia desde abajo, con mirada territorial y compromiso real:
- Autonomía municipal y descentralización provincial: ¡Basta de un Estado unitario disfrazado de federalismo! Vamos a hacer cumplir el artículo 123 de la Constitución Nacional. Proponemos una nueva ley de autonomía municipal y una agenda de descentralización provincial que devuelva poder a los municipios y a sus vecinos.
- Seguridad con derechos y profesionalismo
- Transparencia y control: basta de caja negra
- Educación con autonomía y comunidad
- Justicia sin impunidad: ¡Los corruptos no pueden juzgar a nadie! Vamos a impulsar el juicio político a jueces y fiscales corruptos. Una Justicia que no le tema al poder, sino que le responda a la ciudadanía.
- Infraestructura para la producción y el desarrollo
- Gestión del riesgo hídrico en La Plata
- Urbanismo responsable
CP: ¿Cómo articula su experiencia técnica con las demandas sociales y políticas de los vecinos de la región?
JM: Ya probaron con todos. Incluso vinieron desde CABA a administrar nuestra provincia, sin conocerla ni vivirla. Ahora es tiempo de que nos elijan a nosotros: los que somos vecinos, los que tenemos pertenencia, los que sabemos cómo sacar a la región del colapso.
Mi experiencia técnica no es una etiqueta: es una herramienta al servicio de las demandas reales de los vecinos. Conozco el territorio, entiendo sus urgencias y sé cómo articular soluciones concretas desde la gestión pública. No vengo a improvisar, vengo a representar con conocimiento, compromiso y arraigo.
Jorge Metz no solo conoce el terreno: está listo para navegarlo con firmeza. Su experiencia técnica, su historia familiar ligada al mar y su mirada crítica sobre el sistema político lo posicionan como una voz con arraigo y decisión. En tiempos de tormenta institucional, apuesta por mapas claros, protocolos barriales y una brújula que no se doble ante el poder. Porque, como él mismo dice, en este espacio oscuro, si no sabés dónde estás parado, te pegan una patada en la cola.
Por: Redacción

