
La guerra de aranceles iniciada por Donald Trump ha provocado un impacto considerable en la economía global, afectando especialmente el comercio marítimo. La Organización Mundial del Comercio (OMC) estima que en 2025 el comercio mundial de mercancías podría decrecer hasta un -1.5%, marcando una rara contracción en los últimos 60 años. Esto es reflejo de una creciente incertidumbre en las políticas comerciales, que frena el crecimiento económico global y reconfigura las cadenas de suministro internacionales.
Según la OMC, las exportaciones de América del Norte podrían disminuir un 12.6%, mientras que las importaciones bajarían un 9.6% en este mismo año. Aunque el comercio de servicios no está directamente sujeto a aranceles, también muestra signos de desaceleración en su crecimiento proyectado.
En el transporte marítimo, uno de los sectores más impactados, las rutaDonals comerciales tradicionales, como las transpacíficas, han perdido volumen, mientras corredores alternativos, como aquellos que conectan Asia con América Latina y África, están ganando terreno. Esto no solo está transformando la infraestructura portuaria en regiones como América Latina, sino que también está afectando los costos operativos. Estas alteraciones generan un fuerte impacto, particularmente en pequeñas y medianas empresas, que ven encarecido el transporte y enfrentan retrasos en la entrega de mercancías.
El sector energético tampoco escapa a estos desafíos. Tanto la Agencia Internacional de Energía como la OPEP han reducido sus estimaciones de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2025 y 2026, citando las tensiones comerciales como un factor clave. Además, el mercado de gas natural licuado (GNL) ha sufrido caídas en la demanda de toneladas-milla debido a la sustitución de cargamentos estadounidenses por rutas más cortas desde países como Rusia y Qatar. Esto ha resultado en una disminución de las tarifas de transporte marítimo de GNL y amenaza la viabilidad de proyectos de expansión en Estados Unidos.
En conjunto, estos factores subrayan cómo las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo están remodelando el comercio internacional y desestabilizando sectores estratégicos como el transporte marítimo y la energía, con implicaciones que trascienden fronteras y afectan la economía global.
Por: Redacción

