
Un semestre sin sorpresas y con más recortes
El mercado global de transporte marítimo de contenedores atraviesa un segundo semestre marcado por la desilusión. A pesar de los aumentos estacionales registrados en junio, los índices de fletes volvieron a caer en julio, y las principales navieras comenzaron a ajustar sus previsiones. Ocean Network Express (ONE) recortó 400 millones de dólares de su estimación anual, y se espera que otras compañías sigan el mismo camino.
La sobrecapacidad estructural, combinada con una demanda débil y nuevas tensiones comerciales —como el arancel del 15% impuesto por Estados Unidos a productos europeos— configuran un escenario complejo. En la ruta transatlántica, los volúmenes podrían caer hasta un 10% en el segundo semestre, según estimaciones de Sea-Intelligence. En paralelo, el Shanghai Containerized Freight Index (SCFI) acumula ocho semanas consecutivas de descenso, y los blank sailings vuelven a ser una herramienta frecuente para contener la sobreoferta.
En las rutas Asia–Europa, el desvío por el Cabo de Buena Esperanza sigue impactando los costos operativos, mientras que en el Pacífico, las tarifas que habían superado los 3.000 dólares por FEU ya retrocedieron a niveles previos. La congestión portuaria persiste, y los analistas advierten que agosto podría cerrar con una caída interanual del 26% en volúmenes transportados.

América Latina entre sobrecostos y expansión portuaria
Aunque las rutas hacia América del Sur no figuran en los índices principales, el efecto arrastre de la volatilidad global ya se siente en la región. Las tarifas en conexiones como China–Brasil y China–Argentina subieron hasta un 33% en las últimas semanas, generando presión sobre exportadores e importadores, especialmente aquellos que operan en el mercado spot. La falta de contratos a largo plazo y las demoras en asegurar espacio en buques agravan el panorama para las pymes.
En paralelo, algunos países apuestan por la expansión portuaria como respuesta estratégica. México lanzó un ambicioso plan de modernización en seis terminales marítimas, con foco en Manzanillo, que aspira a convertirse en el principal puerto de contenedores de América Latina. La inversión pública y privada supera los 88 mil millones de pesos, e incluye dragado, reubicación de terminales y licitación de nuevas áreas operativas.
Por: Redacción

