
El proyecto Oceanbird dio un paso decisivo en la transición hacia la propulsión asistida por viento en buques de gran porte. A fines de junio de 2026, en el astillero Damen de Rotterdam, se completó la instalación de la vela rígida Wing560 en el car carrier Tirranna, propiedad de Wallenius Wilhelmsen. El buque, de 230 metros de eslora y capacidad para 7.620 vehículos, se convirtió en el primer portacoches en operar con este tipo de tecnología en condiciones reales de servicio.
La vela Wing560 alcanza 46 metros de altura y 14 metros de ancho, con una superficie de 560 metros cuadrados. Su diseño abatible permite plegarla durante maniobras portuarias o en condiciones de seguridad específicas. El sistema fue certificado por DNV en junio de 2026, validando su cumplimiento normativo y garantizando la seguridad de la operación.
Funcionamiento en car carriers
Las pruebas iniciales incluyeron el Harbour Acceptance Test (HAT) y el Sea Acceptance Test (SAT), completados en los primeros días de julio. Estos ensayos verificaron la respuesta del sistema en puerto y en navegación, con el objetivo de evaluar su integración en la operación comercial.
Según explicó Lars Ekren, responsable de sostenibilidad en Wallenius Wilhelmsen, “la instalación de una vela rígida a escala completa en un car carrier nos permite comprobar cómo esta tecnología puede contribuir a reducir el consumo de combustible y las emisiones en rutas de alta demanda”.
Oceanbird desplegó un equipo técnico a bordo para monitorear el rendimiento en diferentes condiciones meteorológicas y recopilar datos que servirán para futuros desarrollos. La compañía confirmó que ya se encargaron dos velas adicionales para otro buque, aunque no se revelaron detalles sobre el armador ni el costo de la inversión.
Perspectivas de aplicación
El proyecto Oceanbird nació en 2021 como una joint venture entre Wallenius Lines y Alfa Laval, con el objetivo de reincorporar el viento como fuente primaria de energía en la navegación moderna. La instalación en el Tirranna representa el primer paso tangible hacia la aplicación comercial de velas rígidas en portacoches, un segmento caracterizado por su alto consumo de combustible.
Amrit Bhullar, directora ejecutiva de Oceanbird, señaló: “Este es solo el comienzo. Queremos demostrar el valor de nuestros esfuerzos y que la propulsión eólica puede ser parte central del transporte marítimo”.
La compañía prevé que el monitoreo continuo de la Wing560 permitirá ajustar parámetros de diseño y operación para futuras implementaciones. El desafío principal será comprobar la eficiencia sostenida en viajes largos y en distintas rutas comerciales, así como la compatibilidad con las exigencias logísticas de los puertos.
Con la instalación de la Wing560 en el Tirranna, Oceanbird y Wallenius Wilhelmsen abren una nueva etapa en la descarbonización del transporte marítimo, incorporando la propulsión asistida por viento en uno de los segmentos más intensivos en consumo energético.
Por: Redacción

