
Buenos Aires. Cuando se lance el telescopio espacial James Webb de la NASA, se someterá a uno de los procesos de despliegue más extremos que jamás haya soportado ninguna nave espacial. Pero antes incluso de subir a la cima de su viaje al espacio, Webb tuvo que completar, aquí en la Tierra, un viaje final de aproximadamente 10.000 kilómetros por mar.
El traslado desde la planta de montaje hasta el puerto de Los Ángeles
El proceso de trasladar este tráiler de una planta de ensamblaje a un muelle en Los Ángeles fue una hazaña cuidadosamente ensayada. Los ingenieros de la NASA inspeccionaron la ruta de 42 kilómetros por satélite y físicamente, asegurándose de que se arreglaran los baches, se podaran los árboles y se levantaran las líneas eléctricas. La ruta tuvo que elegirse cuidadosamente para garantizar que todos los puentes fuesen aptos para aceptar el peso extremo del remolque y que los giros fueran lo suficientemente anchos para adaptarse a su enorme radio de giro.
En la Estación de Armas Navales Seal Beach, justo al este del Puerto de Long Beach, el remolque STARRS y su preciosa carga se cargaron a bordo de una barcaza de cubierta y luego se trasladaron al buque ro-ro MN Colibrí.
Finalmente, Webb fue enviado desde California el 26 de septiembre, y pasó por el Canal de Panamá para llegar al Puerto de Pariacabo, ubicado en el río Kourou en la Guayana Francesa, en la costa noreste de América del Sur, el 12 de octubre. El telescopio ahora será conducido a su sitio de lanzamiento, el puerto espacial de Europa en Kourou, donde comenzará dos meses de preparativos operativos antes de su lanzamiento programado para el 18 de diciembre.
Algunos detalles técnicos
Como máquina única, Webb necesitaba una “maleta” colosal, especialmente diseñada conocida como STTARS, abreviatura de Space Telescope Transporter for Air, Road and Sea. STTARS pesa alrededor de 76 toneladas. Tiene 5.5 metros de alto, 4.6 m de ancho y 33.5 metros de largo.
Este contenedor personalizado fue equipado para cualquier condición extrema o inesperada que Webb pudiera haber encontrado durante el viaje. Al diseñar, construir y probar STTARS, los ingenieros testearon cuidadosamente cómo proteger mejor el contenedor contra fuertes lluvias y otros factores ambientales.
Que verá el Webb
El nuevo telescopio espacial es el sucesor infrarrojo del famoso Hubble, y está diseñado para superar la poderosa capacidad de este, para ver el espacio profundo. Al observar las firmas de calor de las galaxias ubicadas a miles de millones de años luz de distancia, Webb podrá observar el pasado y vislumbrar la era más temprana del universo. También se centrará en un grupo de sistemas solares más cercanos que aún se encuentran en sus primeras etapas, lo que podría brindar a los astrónomos nuevos conocimientos sobre cómo se forman los planetas.
Fuente: NASA
Por: Redacción

