
Bahía Blanca. Desde sus inicios en 2017, AIMAS y sus integrantes, se dedicaron a crear fuertes lazos con el sector logístico fluviomarítimo. La movilidad de la carga por barco o barcaza, de un sitio a otro del país, esta afectada por una amplia gama de problemáticas no resueltas por el resto de los sectores. Sí existe un común denominador para todos los sectores: el Código Aduanero y los procesos públicos y privados relacionados al mismo, que envuelven dos veces a un contenedor con carga nacional. Estos son la punta del hilo, para dejar ya sin excusas, al resto de los deafíos a resolver en cuanto a tiempos operativos y costos de los procesos.
Atento a que el avance de las gestiones realizadas por AIMAS superaron un dictamen positivo en Planeamiento de Transporte, pero quedaron en punto muerto en el pase a la Dirección General de Aduanas, funcionarios provinciales relacionados con los puertos, más algunos actores privados del sector naviero, propusieron a AIMAS la realización de un encuentro virtual para definir el camino a seguir.
La reunión se sintetizó en dos definiciones, en dos tareas a desarrollar.
La principal, que debiera convertirse en constante, en que las partes que se van a beneficiar por la reformulación del impacto del Código Aduanero en el cabotaje de contenedores, se aboquen a sumar esfuerzos y gestiones públicas para que la propuesta tenga una resolución definitiva y positiva. En especial para que la logística terrestre tenga una oportunidad en el aumento de productividad, sumando al eslabón fluviomarítimo, y esto repercutirá en beneficios para la producción y en un fuerte impacto en la reducción de huella de carbón.
La segunda, aunque no secundaria porque será esencial, es que se propusieron idear un plan de trabajo colectivo entre áreas comerciales y de negocios de los puertos, para encontrar la forma de expresar al potencial cliente de la logística terrestre, la del automotor, un formato de ventanilla que le permita la simpleza que su propio negocio tiene ante el público.
Aunque aún no hay un borrador, lo claro y específico, es que el 93% del mercado de transporte tiene para sí y para sus clientes un formato de intercambio de decisiones, tarifas, negociaciones y operaciones que es en extremo simple y que quizá no tenga porqué tener que aumentar sus propios costos administrativos (en personal especializado), para poder entender, sostener y contratar bodega fluviomarítima.
Para el mundo náutico la complejidad es la regla, pero si quiere conquistar a ese millón de TEUs (unidad equivalente a contenedor de 20 pies) en barcos de cabotaje (2 millones en puertos), quizá deba dejar un poco de lado esa visión multimodal que hace que cada eslabón deba arreglárselas por sí mismo y pasar a la cultura intermodal, donde el que a los demás les salga bien el juego, hará posible que el propio sea posible y exitoso.
Participaron de la reunión virtual el Presidente del Ente del Corredor Bioceánico Norpatagónico, Luis
Giordano; el vice presidente de AIMAS por el sector PYME, Fernando Bueno; el Asesor de Administración de
Puertos de Tierra del Fuego, Rodolfo González; y el Coordinador General de Operaciones del Puerto de Comodoro Rivadavia, Jorge Fresco.
Fuente: AIMAS
Por: Redacción

