
El mercado mundial de trigo cerró agosto con un escenario de tensión inédita. Los ataques recíprocos en el Mar Negro paralizaron operaciones en Novorossiysk y en los accesos al Danubio, reduciendo drásticamente la salida de granos de Rusia y Ucrania. Entre el 1 y el 21 de agosto, Ucrania exportó apenas 340 mil toneladas de trigo, un 73% menos que en igual período de 2025. Rusia, por su parte, embarcó cerca de un millón de toneladas, 2,6 veces menos que el año anterior.
La consecuencia inmediata fue un salto en los precios internacionales: los futuros en Chicago subieron 18–19% en el mes, alcanzando máximos de tres años.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) confirmó que este shock externo repercutió directamente en los precios argentinos. Al 27 de agosto, el FOB oficial de trigo se ubicó en USD 251/t, el mayor nivel desde mayo de 2025. La pizarra Rosario marcó USD 237/t, mientras que el disponible se negoció en torno a USD 220–230/t. Los futuros a diciembre se posicionaron entre USD 231–238/t, reflejando expectativas de continuidad en la firmeza de precios.
Además, se multiplicaron las fijaciones anticipadas de trigo 2026/27, ocho veces más que el promedio de semanas anteriores, lo que muestra confianza de productores y exportadores en que la coyuntura internacional sostendrá valores elevados.
Oportunidad exportadora
La crisis logística en el Mar Negro abre espacio para Argentina como proveedor alternativo en mercados que dependían de Rusia y Ucrania. África, Medio Oriente y Asia buscan diversificar orígenes y asegurar abastecimiento, lo que refuerza la competitividad argentina en el tablero global. El repunte de precios internacionales puede traducirse en mayores ingresos de divisas y en una mejora de la balanza comercial, en un contexto de necesidad de reservas.
La BCR subraya que el incentivo a fijaciones anticipadas refleja una estrategia de cobertura: aprovechar precios altos y asegurar márgenes en un mercado volátil. Para los exportadores, el escenario es favorable, con capacidad de negociación reforzada frente a compradores urgidos por garantizar suministro.
Riesgos internos
El beneficio externo convive con riesgos internos. El trigo es insumo clave para harina y pan, por lo que la suba internacional puede trasladarse a precios domésticos y presionar la inflación alimentaria. El desafío será contener ese impacto sin desalentar exportaciones.
En el plano productivo, la campaña argentina muestra heterogeneidad: excesos hídricos en el Litoral y Santa Fe, déficit en otras zonas. No hay una sequía generalizada que comprometa volúmenes, pero la variabilidad climática obliga a cautela. Además, analistas advierten que el shock es logístico y no de cosecha: si se normaliza el corredor del Mar Negro, los precios podrían corregir rápidamente. La oportunidad existe, pero no está garantizada en el tiempo.
Argentina observa un mercado internacional convulsionado, con precios en alza y demanda abierta a nuevos proveedores. El país se posiciona con ventaja coyuntural, pero debe administrar el equilibrio entre aprovechar el repunte externo y contener el impacto interno en alimentos básicos. La evolución del corredor del Mar Negro será decisiva: una reapertura podría desinflar el boom, mientras que la prolongación de la crisis consolidaría a Argentina como actor clave en el comercio global de trigo.

Director en Confluencia Portuaria

