
El estrecho de Ormuz volvió a ser epicentro de ataques contra buques comerciales y amenazas financieras. El historial de terrorismo iraní —con los atentados en Argentina como recordatorio doloroso— confirma que Teherán sigue exportando violencia. Frenar esta ofensiva es una necesidad de seguridad global, no un capricho partidario. Como señaló Michel Foucault: “El poder no se posee, se ejerce. Donde hay poder, hay resistencia.”
Panamá: disputa portuaria y prácticas abusivas de China
La anulación de la concesión de CK Hutchison en los puertos de Balboa y Cristóbal abrió un litigio millonario. La reacción de Beijing, con represalias comerciales y diplomáticas, refleja que su presencia en infraestructuras estratégicas trasciende lo económico. A ello se suma el dumping y la mano de obra abusiva, prácticas que distorsionan mercados y erosionan la soberanía de los países. Zygmunt Bauman lo expresó con claridad: “La globalización divide tanto como une; crea nuevas dependencias y al mismo tiempo nuevas formas de exclusión.”
Estados Unidos: política interna y golpes de efecto
El accionar de Donald Trump en estos escenarios no puede separarse de la política interna. Con elecciones legislativas en noviembre de 2026, cada movimiento internacional funciona como mensaje hacia su base electoral. Las críticas demócratas y las campañas organizadas buscan mostrarlo como un presidente que arriesga la estabilidad global, mientras sus seguidores lo ven como líder firme y decidido.
Rusia–Ucrania: guerra prolongada y reconfiguración geopolítica
El conflicto en Ucrania, lejos de resolverse, sigue siendo un punto de tensión estructural en el tablero global.
- Militar: mantiene a Europa en alerta permanente y obliga a la OTAN a sostener un nivel de gasto y despliegue que condiciona otras agendas.
- Energía: impacta en el mercado del gas y petróleo, sumándose a la volatilidad que ya genera Ormuz.
- Geopolítica: Rusia busca consolidar influencia en Eurasia, mientras China aprovecha para estrechar vínculos con Moscú y proyectar un bloque alternativo frente a EE.UU.
- Narrativa: el conflicto funciona como telón de fondo que legitima tanto la política de confrontación de Trump como la necesidad de Europa de reforzar su autonomía estratégica.
Hannah Arendt lo sintetizó: “El poder corresponde a la capacidad humana de actuar en concierto. El poder nunca es propiedad de un individuo; pertenece a un grupo y existe solo mientras el grupo actúe unido.”
La crisis en Ormuz, el litigio Panamá–China y la guerra en Ucrania son más que episodios regionales: reflejan la pugna global por corredores estratégicos y la necesidad de enfrentar amenazas concretas. Irán, con su historial de terrorismo; China, con sus prácticas abusivas; y Rusia, con su ofensiva militar, requieren límites claros.
Pero estas tensiones no se quedan en las potencias: se traducen en obstáculos y tragedias para el resto del mundo. Estados Unidos condiciona mercados y alianzas con sanciones; China distorsiona la competencia y genera dependencia económica; Rusia prolonga una guerra que afecta la seguridad energética y la estabilidad europea. Los costos los pagan pueblos que no participan de las decisiones.
En este escenario, la Unión Europea, pese a su poderío económico, sigue mostrando las limitaciones de un bloque imperfecto: dividido en intereses nacionales y sin cohesión política suficiente para equilibrar la balanza de poder. Como advirtió Noam Chomsky: “Los estados poderosos siempre han tratado de moldear el mundo a su imagen, y los costos los pagan los más débiles.”
La discusión esencial es cómo garantizar seguridad, soberanía y competencia justa en un mundo cada vez más tensionado y multipolar.
Director en Confluencia Portuaria

