
El Estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del comercio mundial de crudo, lo que lo convierte en uno de los puntos de estrangulamiento más críticos del planeta. La confirmación del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) de haber alcanzado decenas de objetivos iraníes reavivó la tensión en la región y provocó la paralización casi total del tránsito marítimo.
Esta interrupción ha tenido un efecto inmediato en los mercados energéticos, con un repunte abrupto en los precios del petróleo Brent y WTI. La situación pone de manifiesto la fragilidad extrema de las rutas estratégicas globales: cualquier bloqueo sostenido en Ormuz impacta directamente en la logística mundial, eleva los costos de flete y dispara los seguros marítimos. Los armadores y operadores enfrentan un escenario de riesgo elevado.
Un acuerdo de paz que nunca fue
A diferencia de conflictos convencionales, Irán ha convertido el Estrecho de Ormuz en su principal instrumento de disuasión asimétrica. Al controlar o amenazar con controlar este chokepoint por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, Teherán busca compensar su desventaja militar frente a Estados Unidos e Israel.
Esta estrategia explica por qué los intentos de tregua —incluida la mediada por Omán— han sido tan frágiles: para Irán, mantener influencia sobre Ormuz es una cuestión de supervivencia del régimen, mientras que para Washington representa una amenaza directa a la estabilidad energética global y a sus aliados en Asia y Europa. El fracaso del acuerdo expone la dificultad estructural para controlar la escalada en el Golfo Pérsico.
Para los mercados, la “paz” nunca fue tomada en serio: los operadores financieros anticiparon que la violencia continuaría y ajustaron posiciones en consecuencia. La falta de confianza mutua refuerza la percepción de que la región seguirá siendo un foco permanente de volatilidad energética.
El precio del petróleo en alza
La paralización del tráfico en Ormuz disparó el precio del crudo en los últimos 60 días. El Brent se movió en niveles cercanos a 76-78 USD por barril en jornadas de máxima tensión, mientras que el WTI mostró un comportamiento similar, con saltos de más del 5% en sesiones consecutivas.
Analistas de Trading Economics e Investing.com coinciden en que la escalada bélica es el principal factor detrás de la volatilidad. La falta de claridad sobre la continuidad de los flujos energéticos por Ormuz genera presión alcista inmediata, mientras que la incertidumbre sobre la duración del conflicto mantiene la expectativa de precios elevados a mediano plazo.
La crisis en el Estrecho de Ormuz confirma el vínculo directo entre seguridad marítima y estabilidad energética global. El fracaso del acuerdo de paz, sumado a la ofensiva militar de CENTCOM, deja a los mercados expuestos a una volatilidad que compromete la planificación logística y financiera de empresas y gobiernos en todo el mundo.

Director en Confluencia Portuaria

