
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial generativa está redefiniendo las prioridades energéticas de las grandes tecnológicas. Microsoft, Google y Amazon han iniciado una carrera por asegurar electricidad constante y libre de carbono, con inversiones que superan los miles de millones de dólares en proyectos nucleares.
La Agencia Internacional de Energía estima que en 2025 los centros de datos consumieron 415 TWh, equivalente al 1,5% del consumo mundial. La proyección para la próxima década es aún más desafiante: el entrenamiento de modelos de IA requiere miles de procesadores funcionando en paralelo, con demanda eléctrica continua las 24 horas.
Microsoft, Google y Amazon: contratos y proyectos nucleares
Microsoft firmó un contrato de 20 años con Constellation Energy para reactivar la Unidad 1 de Three Mile Island, cerrada en 2019. La inversión de USD 1.600 millones asegura 835 MW de potencia exclusiva para sus operaciones.

Google, por su parte, alcanzó un acuerdo con Kairos Power para desplegar reactores modulares pequeños (SMR), con la meta de contar con 500 MW libres de carbono antes de 2035.
Amazon destinó más de USD 1.000 millones a energía nuclear, incluyendo USD 500 millones en X‑energy para SMR y asociaciones con Dominion Energy y Energy Northwest.
En palabras de Caroline Golin, directora global de energía de Google: “Nos dimos cuenta de que no teníamos suficiente capacidad para alimentar nuestros centros de datos.” La declaración refleja la urgencia de garantizar electricidad firme para sostener el crecimiento de la IA.
El techo energético de la inteligencia artificial
La apuesta nuclear responde a una limitación concreta: las energías renovables, aunque imprescindibles, son intermitentes y no garantizan suministro continuo. Para entrenar modelos de IA de gran escala, las empresas necesitan electricidad firme, capaz de sostener operaciones críticas sin interrupciones.
La nuclear se presenta como la opción más viable: constante, libre de carbono y con capacidad de carga base. Al mismo tiempo, estas inversiones generan debate sobre el impacto en las redes eléctricas nacionales. Mientras las big tech aseguran energía confiable para sus centros de datos, hogares y pymes enfrentan alzas tarifarias y posibles déficits de capacidad hacia 2028.
El propio Elon Musk, CEO de Tesla, SpaceX y xAI, advirtió recientemente: “La capacidad de computación de la IA se multiplica por diez cada seis meses. Si esto sigue así, pronto necesitaremos más energía que la que puede generar el planeta.”
Y agregó: “El lugar de menor costo para poner IA será el espacio.” Sus palabras introducen un contrapunto: mientras las big tech apuestan a la nuclear terrestre, Musk proyecta un futuro orbital para la computación.
Más allá de Silicon Valley: iniciativas portuarias y marítimas
El interés por la energía nuclear no se limita a los gigantes tecnológicos. Hace apenas 48 horas, Confluencia Portuaria publicó la nota sobre plantas nucleares flotantes con SMR, una innovación que busca instalar reactores en plataformas marítimas para abastecer puertos y clusters industriales costeros.
Este enfoque demuestra que la nuclear es vista como solución tanto en el mundo digital como en el portuario. Mientras Microsoft, Google y Amazon aseguran electricidad para la IA, los proyectos flotantes apuntan a garantizar energía firme para la logística marítima y la seguridad de las cadenas de suministro.
La coincidencia revela una tendencia global: distintos sectores, desde la computación hasta el transporte marítimo, convergen en la necesidad de fuentes nucleares para sostener su crecimiento.
La apuesta nuclear de Microsoft, Google y Amazon marca un giro estratégico en la infraestructura tecnológica global. Al mismo tiempo, iniciativas como las plantas flotantes con SMR muestran que la energía firme y libre de carbono es un objetivo compartido por sectores diversos. La carrera por controlar gigavatios confiables define el futuro de la inteligencia artificial y de la logística marítima, en un escenario donde la seguridad energética se convierte en el nuevo eje de competitividad.

Director en Confluencia Portuaria

