
Kuehne+Nagel anunció el despido de más de 2.000 empleados como parte de un programa de ahorro que busca generar entre 150 y 200 millones de francos suizos hacia 2026. El mensaje es inequívoco: la disciplina de costos se impone, y los trabajadores son la variable de ajuste para que los dividendos no sufran ni un recorte.
Ajuste masivo y cifras en rojo
El recorte supera lo previsto inicialmente (1.000–1.500 empleos) y se concentra en áreas administrativas y de soporte. La empresa justifica la medida en la sobrecapacidad del transporte marítimo y la caída de tarifas, pero los resultados financieros muestran otra cara: ingresos por CHF 18,5 mil millones (+3%), con EBIT y beneficio neto en caída del 17%.
Del discurso corporativo a la realidad
En sus gacetillas, Kuehne+Nagel proclama que “las personas, la experiencia y la tecnología son los pilares de nuestra filosofía empresarial” y que “los empleados hacen posible momentos extraordinarios en la vida de las personas”. También insiste en que la diversidad y la inclusión son el motor de su cultura corporativa.
Pero la realidad es otra: más de 2.000 despidos en 2026 muestran que esos mismos trabajadores, presentados como el corazón de la innovación, se convierten en números descartables cuando se trata de proteger márgenes.
Dividendos blindados, empleos sacrificados
La lógica es repetida y brutal: los gigantes de la logística prefieren sacrificar miles de trabajadores antes que permitir que sus accionistas vean un recorte en sus retornos. Kuehne+Nagel despide a más de 2.000 empleados mientras insiste en sostener márgenes y caja. Maersk, por su parte, eliminó 10.000 puestos en 2023 y volvió a ajustar 1.000 en 2026, al mismo tiempo que aprobaba un programa de recompra de USD 1.000 millones y mantenía dividendos de cientos de coronas por acción. 4
El contraste es obsceno: aunque los beneficios se desploman y los balances muestran pérdidas, la prioridad sigue siendo blindar dividendos y recompras, mientras el costo humano se multiplica.

Director en Confluencia Portuaria

