
Tras dejar la presidencia del Consorcio de Gestión de Puerto Rosales, Guillermo Burgos regresó a su profesión en la Marina Mercante. Actualmente se encuentra embarcado en buques pesqueros de altura, donde la actividad no depende de un puerto fijo de salida ni de arribo, sino de la capacidad de descarga y almacenamiento en frío disponible.
Explica que en la jerga marítima se denomina “marea” al período de días que un barco permanece pescando en altamar hasta llenar su bodega. En buques factoría o congeladores, este ciclo suele durar entre 40 y 50 días, con jornadas intensas de trabajo y sin certeza sobre el puerto de desembarco.
Tecnología y dinámica de la pesca
La detección de cardúmenes se realiza con sondas específicas que permiten identificar especies bajo el agua. Durante la noche se localizan los cardúmenes y al amanecer se posiciona el barco para lanzar las redes de arrastre. Guillermo detalla que la merluza hubbsi, especie más común en el mar argentino, permanece en el fondo durante el día y asciende de noche, lo que condiciona los horarios de pesca.

Las profundidades de trabajo oscilan entre 60 y 150 metros dentro de la Zona Económica Exclusiva argentina. Las redes de arrastre se extienden con cabos de acero y flotadores, arrastrándose por el fondo durante varias horas. Un lance promedio captura entre 18 y 30 toneladas de merluza, aunque excepcionalmente puede superar las 50 toneladas.
Procesamiento y vida a bordo
Una vez a bordo, el pescado se procesa en plantas modernas instaladas en los propios buques. El sistema de congelamiento rápido lleva el producto a temperaturas de hasta 35 grados bajo cero, separando los filetes con nylon azul para facilitar su conservación y posterior descongelado.
Las tripulaciones suelen realizar una o dos mareas consecutivas, permaneciendo entre 50 y 100 días embarcados. Guillermo subraya la importancia de equilibrar la vida profesional con la familiar, dado que algunos marineros llegan a pasar hasta nueve meses en el mar. La tradición pesquera argentina se nutre en gran medida de tripulantes provenientes de Corrientes, especialmente de la localidad de Empedrado, donde la marinería se transmite de generación en generación.
Testimonio y tradición
La entrevista en La Peña permite conocer de primera mano la rutina de los pesqueros de altura: largas mareas, tecnología aplicada a la detección de cardúmenes, procesamiento industrial a bordo y la vida de las tripulaciones. Guillermo destaca que la mayoría de los marineros argentinos provienen del noreste, con fuerte presencia de Corrientes, donde la tradición marítima se mantiene viva a través de generaciones.
Un testimonio que aporta comprensión sobre la actividad marítima y la importancia de la pesca en la economía argentina, mostrando la dimensión humana y técnica de la vida embarcada.
Por: Redacción

