
Los anuncios del presidente sobre las acciones inmediatas y futuras para con las islas y la proyección a la Antártida me parecieron muy buenas y necesarias, aunque tardías. Llega tarde, aparentemente prolijo y con alguna excusa razonable a mano, pero esto de las islas habría que haberlo iniciado 6 meses después de asumir.
La herencia de la desmilitarización y sus consecuencias
El motor actual de esta nueva forma propuesta de reivindicar fue la bandera que los jugadores de fútbol presentaron en el mundial. Al menos esta vez el mandatario muestra flexibilidad y olfato para aprovechar un hecho político.
No le endilgo a Milei de casi nada nuevo que no haya heredado. La problemática del desarmamiento, todo lo vinculado a ello y a la custodia del Atlántico Sur lo inició Raúl Ricardo, en la década del ochenta. Todos los presidentes siguientes lo siguieron, inclusive Fernando de la Rúa engañó bien, casado con Inés Pertiné nieta de general y hermana de contraalmirante, prometió rever esa cuestión, pero no cumplió.
La propuesta que llevaron adelante fue congelar a las FF.AA. acomodar a las Fuerzas de Seguridad, hacérselas amigas, como contraposición a posibles futuros levantamientos armados. Como bien lo retrataba el historietista Roberto Fontanarrosa, los argentinos, maloneros por vocación portamos lanzas en ristre, aunque a menudo en la punta, en lugar del hierro desgarrador, aparece algún calzón secándose en la altura.
Malvinas, Antártida y el oportunismo político
Continuando, el león (según él) lo que hace es un golpe de efecto, anunciando y sin insultar, lo que ya debería haberse hecho hace décadas, luego del que fuera otro intento de oportunismo, que desembocó en la desgraciada Guerra en el archipiélago, conocemos bien ese desenlace.
No solo Malvinas y todo su potencial económico de explotación sigue en juego; tan importante cuanto, la proyección a la Antártida: soberanía, historia, pertenencia, política y derecho internacional, turismo y ciencia.
En Malvinas hace tiempo que se desarrolla exploración petrolífera con intenciones efectivas de explotación, esto no es nuevo. Con la pesca pasa lo mismo, Inglaterra otorga permisos de pesca a empresas extranjeras -españolas, de Galicia en mayoría- obviamente con pago de tasas por la actividad extractiva de merluza negra y loligo. En menor alzada se corrobora la actividad turística de algunos cruceros y veleristas. Esto tampoco es nuevo.
Seguimos sin capacidad legítima de organización y planificación estatal, por ideología, por economía marginal, desprolijo y desarreglado el pueblo argentino desfila aparentemente incólume en la avenida de la mediocridad. En este caso específico del anuncio Malvinas no me engaño: “la ocasión hace al ladrón” reza el epítome del oportunismo.
Milei empieza a hacer campaña y sabe que debe repartir chupetines, caricias y cierto fuego de artificio, como éste, justo y necesario, vuelvo a afirmar. Como positivo, el clamor popular y el peso del corazón argentino sigue siendo genuinamente capaz de modificar o enderezar decisiones e inclusive políticas de gobierno.

Licenciado en Historia (UFPel) y Marino Mercante

