
El año pasado dejó una cifra que duele: 6.223 tripulantes fueron abandonados en 410 buques, con salarios impagos que suman 25,8 millones de dólares. La Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) lo definió sin rodeos: “Nada menos que una desgracia”. No es un dato frío: son miles de vidas suspendidas en puertos lejanos, sin dinero, sin comida, sin pasaje de regreso a casa.
Un marinero filipino, varado en el Golfo Pérsico, lo contó así: “Nos prometieron que volveríamos en diciembre. Hoy es enero y seguimos durmiendo en cubierta, sin combustible ni agua suficiente. Mi familia piensa que los abandoné, pero en realidad fui yo el abandonado.”
Voces que denuncian
La ITF, que lleva años monitoreando estos casos, advierte que el abandono de tripulantes se ha convertido en una práctica recurrente de armadores que no pueden —o no quieren— cumplir sus obligaciones. El secretario general de la ITF, Stephen Cotton, declaró: “Cada caso es una violación de derechos humanos. No hablamos de estadísticas, hablamos de hombres y mujeres que quedan atrapados en barcos sin recursos, esperando que alguien los rescate.”
Los testimonios se multiplican:
- “Hace tres meses que no recibimos salario. El capitán desapareció y el armador no responde. Somos invisibles.” (tripulante de un carguero en el Mediterráneo).
- “La OMI debe actuar con más firmeza. No podemos seguir registrando récords de abandono año tras año.” (funcionario de la ITF en Londres).
Un problema que crece
El informe de la ITF confirma que 2025 fue el sexto año consecutivo de récords en abandono de tripulantes. El incremento respecto a 2024 fue del 31%. El mundo árabe concentró el 37% de los casos, pero la práctica se extiende por Asia, África y América Latina.
Las consecuencias son múltiples:
- Humanitarias: marinos sin acceso a alimentos, atención médica ni repatriación.
- Sectoriales: pérdida de confianza en la industria naviera y presión sobre aseguradoras y puertos.
- Institucionales: evidencia de que los mecanismos actuales del Convenio sobre el Trabajo Marítimo (OIT) son insuficientes.
Más que cifras: vidas en suspenso
Detrás de cada número hay un rostro. Un joven indio que no pudo enviar dinero a su familia durante meses. Un marinero ucraniano que quedó atrapado en un puerto africano sin poder regresar a un país en guerra. Un grupo de tripulantes latinoamericanos que sobrevivió gracias a donaciones de ONG locales.
La ITF llevará este informe al Comité Legal de la OMI en 2026, buscando endurecer sanciones y crear mecanismos de protección más efectivos. Pero mientras tanto, miles de marinos siguen esperando. El cierre es inevitablemente humano: “No pedimos privilegios, pedimos dignidad. Queremos volver a casa.”
Por: Redacción

