
El cruce de las monoboyas por el Estrecho de Ormuz marca un hito en la logística energética nacional. Hasta ahora, las restricciones de seguridad, la congestión marítima y las tensiones militares en la zona habían impedido que estructuras de gran porte atravesaran uno de los corredores más vigilados del comercio mundial.
Según confirmó Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, las monoboyas ya se encuentran en tránsito hacia la Argentina y se espera que arriben a Río Negro a fines de octubre. Cada unidad tiene capacidad para operar cargas de hasta 450.000 barriles diarios, lo que permitirá ampliar significativamente la infraestructura de exportación de Vaca Muerta.
De la imposibilidad al cruce efectivo
Durante años, el paso por Ormuz fue considerado inviable para este tipo de estructuras, tanto por riesgos de seguridad como por limitaciones técnicas de calado y seguros internacionales. El éxito del cruce refleja coordinación logística y respaldo financiero del consorcio integrado por YPF, Vista, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol.
Impacto económico y estratégico
La instalación de las monoboyas en Río Negro permitirá reducir costos de exportación y aumentar la competitividad del crudo argentino en mercados globales. Se estima que la inversión asociada supera los US$ 500 millones, con retorno proyectado en mayores volúmenes de exportación hacia fines de 2027.
El cruce por Ormuz es un avance logístico de enorme valor, pero no garantiza por sí solo el éxito exportador. La instalación en Río Negro, la integración con la red ferroviaria y vial, y la estabilidad del contexto internacional serán factores decisivos. Para los decisores energéticos, el mensaje es doble: Argentina puede superar barreras geopolíticas, pero necesita inversiones sostenidas y planificación integral para consolidar su rol como exportador relevante.
Por: Redacción

